Volver al Indice de Sonetos

DEL IMPERIO AUSTRO-HÚNGARO*

 A Don Luis García Berlanga

 

Del imperio austro-húngaro, estreñido,

por falta de sonrisas verticales,

a Tombuctú, provincia del olvido,

partió don Luis, en bici de pedales.

 

Pero, si el arcabuz de cierta estrella

cegó a Pablo camino de damasco,

al olor de charanga con paella

no hay Berlanga que no tome del frasco.

 

Y acampó en Calabuch, dos o tres meses,

entre cristianos, moros de paisano

y falleras que follan con franceses,

 

Y, en plena mascletá, rezando un credo,

ante el altar de un culo valenciano,

se le escapo del alma: tengo miedo

 

Para que esta Web siga siendo Totalmente GRATUITA Hace CLICK en el anuncio de GOOGLE de aquí arriba. GRACIAS!