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LA FLOR DE LA CANDELA

 

Evocaré el boliche clandestino

que desató mi lengua y tus botones,

¿qué panal libaré cuando el destino

me requise la miel de tus pezones?

 

Eccema de mis pilas agotadas,

badila de mis quieros y no puedos,

zalema de pupilas deslumbradas,

teorema de las yemas de mis dedos.

 

Cada noche te asalto en las escalera,

vivo dilapidando amaneceres

con tu tanga de encaje por montera.

 

Laica patrona de la despedida,

yo te nombro, entre todas las mujeres,

la flor de la candela de mi vida.

 

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