Letras
de las Canciones del Compacto de SABINA Y PAEZ
La
vida moderna
Una gota de sangre
en MTV, un cadáver conectado a Internet, Mona lisa llorando en el jardín, un
licor de cianuro, muera el futuro, pasado mañana es ayer. La enfermedad del
corazón tan mortal, tan eterna, tiñe de amargura la aventura del yo,
peligros de la vida moderna. Una secta de hermanos de Cain, una lágrima por
ordenador, aguafuertes del muro de Berlín, pasarelas de hielo, para modelos
violadas por Christian-Dios. Tragicomedia musical, cementerio de besos, hoy, a
la deriva por la General Paz, naufraga el galeón de os excesos. Filosofías
de arrabal, mártires del rock and roll discutiendo, entre las piernas del
dolor el álgebra de la vida moderna. Y al final nunca sé como empezar a
decirte a gritos que necesit más que respirar, que necesito escapar del
purgatorio de sobrevivir, hasta el año dos, hasta el año tres hasta el año
diez hasta el año cien mil. La soledad es la ecuación de la vida moderna.
Lázaro
Lázaro, levántate
y anda, ponte el apellido, vuelve del olvido, engánchate a la oferta y la
demanda. Eh, flaco, esto es un atraco, págale a la vida más de lo que pida,
eh, viejo, jugate el pellejo. Aquí te esperan las ojeras del mar, el recibo
del gas, la gorda de la esquina, y el Clarín y el Prozac y crecer y subir y
bajar y el otoño, el cabé, la rutina y Tom Waits y Edith Piaf... Y volver a
volver a empezar a volver a empezar, a volver a empezar. Eh, loco, contrólate
un poco, mira que las musas no aceptan excusas, eh, pibe, despiértate y vive.
Eh, socio, que esto es un negocio, échame una mano, siéntate al piano, eh,
Fito, que te necesito. Aquí te esperan las tijeras del sol el asfalto, el
smog el perfume más caro y el jazmín y el caviar y el reloj y el granizo la
ley, los disparos y el azul y el carbón. Y el amor después del amor,
después del amor, después del amor. Eh, Lázaro, levántate y anda.
Llueve
sobre mojado
Hay una lágrima en
el fondo del río de los desesperados, Adán y Eva no se adaptan al frío,
llueva sobre mojado. Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, ya no sabe a pecado,
bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, llueve sobre mojado. Al asesino de la cola
del cine el Padridno Dos le ha decepcionado, los violadores huyen de los
jardines, lluve sore mojado. Bla bla, bla, bla, bla, bla, bla, sueños
equivocados, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, llueve sobre mojado. Y,
después de llover, un relámpago va deshaciendo la oscuridad con besos, que
antes de nacer, morirán. Ayer Julieta denunciaba a Romero, por malos tratos,
en el juzgado, cuando se acuestan la razón y el deseo llueve sobre mojado.
Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, cosas de enamorados. bla, bla, bla, bla,
bla, bla, bla, llueve sobre mojado. La última guerra fue con mando a
distancia, el dormitorio era un vagón de soldados, por más que llueva y
valga la redundancia, llueve sobre mojado. Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla,
uno y uno son demasiados, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, llueve sobvre
mojado. Y, al final, sale un sol incapaz de curar las heridas de la ciudad, y
se acostumbre el corazón a olvidar. Dormir contigo es estar solo dos veces,
es la soledad al cuadrado, todos los sábados son martes y trece, todo el año
llueve sobre mojado. Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, Cada cual por su lado,
bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, llueve sobre mojado Y... colorín colorado,
este cuento se ha terminado.
Tengo
una muñeca que regala besos.
Tengo una canción,
una habitación, tengo una muñeca que regala besos. Nada en especial, una
emotival no sé cuántos huesos y una foto de pá y mamá... ¡qué jóvenes
están! Tengo que aprender uno y uno: tres, ya se que la vida es una herida
absurda. Ganas de matar, dos copas de más, una risa curda, un libreo viejo de
Roberto Arlt que no me deja en paz. Tengo una cruz de estrellas en el sur. Y,
además, hoy por hoy, donde voy? loco, mareado por los focos de azucar y de
sal, de miedo y vanidad. Del siglo que cumpli, del pibe que no fui, de todo lo
que deja cicatriz. Y no hay manera de evitar el salto mortal de vivir.
Miércoles... jugo de ceniza, lunes... pétalos de tiza en el cristal Y... en
fin, tengo todo lo que perdí, fumo Parisiennes, toco con Chopin, cultivo mi
jardín, me pone triste el mar, y, cuanto tardas en venir, mi cama es una cama
de hospital. Y, además, tengo una muñeca que regala besos.
Si
volvieran los dragones
Si la angusstia no
tuviera tantos meses, si pudiera huir de esta ciudad, si el milagro de los
panes y los peces consiguiera darnos de cenar. Si tuvieran corazón las
autopistas, si alguien me esperara en la estación, si bajaran de la luna los
artistas, si acabara bien esta canción. Si aprendiéramos a amar como
animales, si quedara tiempo que perder, si bailaran rock and roll los
generales, si cantara el gallo rojo del amanecer y los sentidos olvidaran la
razón y las golondrinas supieran volver a hacer su nido cada otoño en el
reloj de las oficinas, si el huracán del porvenir arrasara las fronteras
rotas las banderas por la pasión, si reinara en el dos mil la imaginación.
Si el silencio cotizara más que el oro, si encontrara hotel en Shangri-Lá,
si la muerte hiciera mutis por el foro, si pudiera yo quererte hsta el final y
naufragar en la isla del tesoro, si los mercenarios de la soledad incendiaran
con un blues todo el cono sur. Si en los escombros de la revolción creciera
el árbol verde del placer, y las catedrales se cansaran de ser ruinas del
fracaso de Dios. Si volvieran los dragones a poblar las avenidas de un planeta
que se suicida. Si volvieran los dragones, Robin Hood, las amazonas, Marco
Polo, Nosferatu, Garcilaso, Casanova, Buster Keaton, Mata Hari, Don Quijote,
Macedonio, Moby Dick, Los Bucaneros, Nostradamus, Celedonio, Sargent Pepper,
Goyeneche, Sitting Bull, La Violetera, Janis Joplin, Doctor Jeckyll,
D'artagnan, la primavera, el Cantar de los Cantares, Greta Garbo, el
Tempranillo, Babilonia, Julio Verne, Camaron, los conventillos, Gulliver,
Sierra Maestra, Bonny and Clyde, La Magdalena, Camelot, los alguimistas,
Atahualpa, Bonavena, la tetona de Felini, Bakunin, las ilusiones, Espartaco,
Mesalina, las cigueñas, los bufones, si volvieran los dragones.
Cecilia
Cecilia dice
siempre lo que piensa y casi nunca piensa como yo, si tengo hambre busca en la
despensa y me guisa unos besos con arroz. Cecilia duerme bien acompañada
porque a menudo la acompaño yo, cuando se harta de estar enamorada le regalo
un vestido y un amor, migozo, mi veneno, mi pasión. Cecilia tiene algunas
fantasías y algunas fantasías tengo yo, le cambio las suyas por las mías y
se hacen realidad entre los dos. Cecilia sabe tanto de la vida porque ha
vivido tanto como yo, cada sábado bronca y despedida, cada domingo
reconciliación. Me gusta hablar con ella sin hablar... Tengo una novia de
buena familia con filias y fobias, cristal y vereda. Tengo en mi cama una
Venus en llamas, una duda desnuda, una mina de seda. Pupele mía, rayito de
sobra, gatito de alfombra, Palermo y Gran Vía. Mi sueño, mi vigilia, mi
adicción... Cecilia. Cecilia busca amores imposibles, por eso fue posible
nuestro amor, Cecilia, tan altiva y tan sensible, tan diva y tan de nadie como
yo. Mi gozo, mi veneno, mi pasión... Tengo una novia de buena familia con
fobias y filias, cristal y vereda. Tengo en mi cama una Venus en llamas, una
duda desnuda, una mina de seda. Púpele mía, rayito de sobra, gatito de
alfombra, Palermo y Gran Vía. Mi sueño, mi vigilia mi adicción... Cecilia.
Delirium
tremens (Tremendo delirio)
Y ya que me
preguntas te diré que sé lo que es tener catorce años y estar muerto, lobo
de mar anclado en la ciudad, cansado de olvidar una mujer en cada puerto.
Impúdico animal sin pedigrí, adicto al elixir del corazón de las botellas,
misógino aprendiz de seductor que canta rock and roll para exigirle a las
estrellas: ojos que aprendan a mirar, labios que quemen, sabios que enseñen a
besar, delirium tremens. Hijos de la necesidad, lluvia de semen, maltrátame
por caridad, delirium tremens. Y ya que insites dé:jame añadir que sé lo
que es dormir desnudo, en cana y esposado, a la intemperie de la multitud
clavado en una cruz con un ladrón a cada lado, viajando del jamás al qué
sé yo, como un Indiana Jones por los suburbios de la luna, conserje de la
Torre de Babel rapsoda de burdel que busca en todas y en ninguna ojos que
aprendan a mirar, labios que quemen, sabios que enseñen a besar, delirium
tremens. Maltrátame por caridad, lluvia de semen, ¿en qué otros brazos
hallarás delirium tremens? Telarañas en la ropa, tigres en el balcón,
alacranes en la boca miedo en el corazón. Maldito seas, Satanás, quítate el
antifaz, en ese espejo no cabemos los dos. Ojos que aprendan a mirar, labios
que quemen, hijos de la necesidad, delirium tremens, Sabios que enseñen a
besar, lluvia de semen, ¿en qué otros brazos hallaras delirium tremens?
Delirium tremens. Ya me sé todos los cuentos, rechacé los sacramentos,
renegué del Viejo Bob. Vagué por cientos de ciudades, me conocen en los
bares, pero no saben quién soy. Hay un palacio en el infierno construido
sobre el fuego donde reina el rey de los que temen. Cae rodando un niño por
las escaleras del delirium tremensa. Un dos tremens Delirium tremens.
Yo
me bajo en Atocha
Con su boina
calada, con sus guantes de seda, su sirena varada, sus fiestas de guardar, su
vuelva usted mañana, su salvese quien pueda, su partidita de mus, su fulanita
de tal. Con su todo es ahora, con su nada es eterno, con su rap y su schotis,
con su okupa y su skin, aunque muera el verano y tenga prisa el invierno la
primavera sabe que la espero en Madrid. Con su otoño Velázquez, con su Torre
Picasso, su santo y su torero, su Atleti, su Borbón, sus gordas de Botero,
sus hoteles de paso, su taleguito de hash, sus abuelitos al sol. Con su
hoguera de nieve, su verbena y su duelo, su dieciocho de julio, su catorce de
abril. A mitad de camino entre el infierno y el cielo... yo me bajo en Atocha,
yo me quedo en Madrid. Aunque la noche delire como un pájaro en llamas,
aunque no dé a la gloria la Puerta de Alcalá, aunque la maja desnuda cobre
quince y la cama, aunque la maja vestida no se deje besar. "Pasarelas
Cibeles", cárcel de Yeserías, Puente de los Franceses, tascas de
Chamberí ya no sueña aquel niño que soñó que escribía, Corazó:n de
María, no me dejes así... Corte de los Malagros, Vírgen de la Almudena,
chabolas de uralita, Palacio de Cristal, con su "no pasarán", con
su "vivan las caenas", su cementerio civil, su banda municipal. He
llorado en Venecia, me he perdido en Manhattan, he crecido en La Habana, he
sido un paria en París, México me atormenta, Buenos Aires me mata, pero
siempre hay un tren que desemboca en Madrid. Pero siempre hay un niño que
envejece en Madrid, Pero siempre hay un coche que derrapa en Madrid, Pero
siempre hay un fuego que se enciende en Madrid, Pero siempre hay un barco que
naufraga en Madrid Pero siempre hay un sueño que despierta en Madrid, Pero
siempre hay un vuelo de regreso a Madrid.
Buenos
Aries
En Buenos Aires
todo vuela, la alegría, la anarquía, la bondad, la desesperación. Y Buenos
Aires es un bicho que camina, ensortijado entre los sueños y la confusión.
En Buenos Aires descubrí que el día hace la guerra, la noche el amor. En
Buenos Aires leo, fumo, toco el piano y me emborracho solo en una habitación.
En Buenos Aires casi todo ya ha pasado de generación en degeneración. Y
Buenos Aires come todo lo que encuentra como todo buen Narciso, nadie como yo.
Pero el espejo le devuelve una mirada de misterio, de terror y de
fascinación. Buenos Aires, buenos aires, buenos aires para vos. En Buenos
Aires toca Charly en un boliche planetario, es alto y voluptuoso. En Buenos
Aires nos acechan los fantasmas del pasado y cada tango es una confesión.
Cuando en el mundo ya no quede nada, en Buenos Aires la imaginación. Es una
playa macedónica tan cierta y tan absurda viven Borges, Dios y el rock and
roll. En buenos aires viven muertos, muertos viven y no quiero más tanta
resignación. Yo quiero un barrio bien canalla, bien sutil y bien despierto,
supersexy, quiero una oración que nos ayude a descorrer el velo y que termine
la desolación. Buenos Aires, malos tiempos para hecerte una canción. En
Buenos Aires los amigos acarician y los enemigos tiran a matar. En Buenos
Aires, la política... que falta de respeto, que atropello a la razón. En
Buenos Aires , el fantasma de la ópera camina solo por Constitución. En
Buenos Aires tengo más de lo que quiero pero lo que quiero nadie me lo da. En
Buenos Aires hay un Falcon pesadilla en el museo de cera de la atrocidad. En
Buenos Aires falta guita pero sobran corazones condenados a latir. En Buenos
Aires amanezco, resucito, me defiendo a gritos, quiero ser feliz. En Buenos
Aires cuando hablamos de la luna solo hay una luna: la del Luna Park. En
Buenos Aires he perdido mil batallas pero hay una guerra que pienso ganar.
Buenos Aires. En Buenos Aires brilla el sol y un par de pibes, en la esquina,
inventan una solución. (cuando en el mundo ya no quede nada) en Buenos Aires
todo vuela, la alegría, la anarquía, la bondad la desesperación. Todas las
noches sale el sol todos los días vuelve el sol.
Mas
guapa que cualquiera Se llamaba Soledad
y estaba sola como un puerto maltratado por las olas, coleccionaba mariposas
tristes, direcciones de calles que no existen. Pero tuvo el antojo de jugar a
hacer conmigo una excepción y, primero, nos fuimos a bailar y, en mitad de un
"te quiero" me olvidó. De Esperanza no tenía más que el nombre la
que no esperaba nada de los hombres, coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados. Pero quiso una noche comprobar para qué sirve
un corazón y prendió un cigarrillo y otro más, como toda esperanza se
esfumó. Por eso, cuando el tiempo hace resumen y los sueños parecen
pesadillas, regresa aquel perfume de fotos amarillas. Y, aunque sé que no era
la más guapa del mundo... juro que era más guapa que cualquiera. Se llamaba
inmaculada aquella puta que curaba el sarampión de los reclutas, coleccionaba
nuves de verano, velos de tul roídos por gusanos. Pero quiso quererse
enamorar como una rubia del montón y que yo la sacara de la "calle de
los besos sin amor". Y, mil años después, cuando otros gatos desordenan
mis noches de locura, evoco aquellos ratos de torpes calenturas. Y, aunque sé
que no era la más guapa del mundo, juro que era más guapa, más guapa que
cualquiera.
Flores
en su entierro
Excepto las de la
imaginación había perdido todas las batallas. Un domingo sin fútbol nos
contó, vencido, que tiraba la toalla y nadie lo creyó. Pero, esta vez, no
iba de farol; al día siguiente se afanó una cuerda y, en lugar de rezar una
oración, mandó el mundo a la mierda y de "un palo borracho" se
cogó. Debía "luca y media de alquiler" dejó en herencia un verso
de Neruda, un tazón con pestañas de papel flotando en el café y una
guitarra tísica y viuda. Lo poco que tenía lo invirtió en un hueso de lujo
para el perro y en pagar al contado la mejor corona que encontroacute;... para
que hubiera flores en su entierro. Veinte años atrás lo conocí en Londres,
conspirando contra Franco, era el rey del aceite de hashís y le excitaba más
robar un banco que el mayo de París. Por Florida lo vi la úlima vez con su
traje anacrónico y marchito; estudiando el menú de un cabaret "-¡Hay
comida, mi plato favorito!" gritó para joder. Debía "luca y
media" de alquiler, dejó en herencia un verso de Neruda, una lágrima de
Lilí Marlen flotando en el café y una guitarra tísica y viuda. Lo poco que
tenía lo invirtió en un hueso de lujo para el perro y en pagar al contado la
mejor corona que encontró... para que hubiera flores en su entierro. Parece
que fue ayer cuando se fué al barrio que hay detrás de las estrellas, la
muerte, que es celosa y es mujer, se encaprichó con él y lo llevóa dormir
siempre con ella.
Hasta
cuándo?
Un año cualquiera, al
norte del sur, Aytor y Carmela, deciden en una taberna gudari de San Juan de
Luz, que, en vez de guitarras, dentro del fly case, la pólvora etarra imponga
su ley. Estrategias del destino, luto y nieve en la ruleta del camino. Salida
de misa, viernes de pasión, un yonki agoniza en technicolor. Península
histérica, borracha de sol, heridas de guerra que nadie ganó. Y todo el
mundo sigue hablando, compitiendo, adulterando, desmintiendo, puteando. y todo
el mundo alucinando, reprimiendo, sospechando, malviviendo, conspirando. Vamos
a matar la muerte, vamos a inventar una canción por la gente sin voz que no
quiere olvidar. Entierros en Cádiz, comando Madrid, soñando un euskai con
una frontera en Toulouse y otra en Valladolid. Sobre un cielo helado de
víscera y nata, tormanta escarlata, sangre en el tejado y tripas de
cualquiera junto a la cartera de un guardia jurado. Y Maitetxu mía que murió
aquel día y resucitó y don Nadie Pérez pisando un alférez bajo un camión
buscando un pedazo de vida y un brazo que se le perdió. Y todo el mundo sigue
hablando compitiendo, adulterando, desmintiendo, puteando, y todo el mundo
alucinando, confundiendo, sospechando, malviviendo, conspirando. Y todo el
mundo sigue andando, padeciendo, despertando, repitiendo, imaginando. Y todo
el mundo, blasfemando, maldiciendo, apstando a cara ó cruz, improvisando.
Desesperados y hasta cuándo y hasta cuándo y hasta cuándo y hasta cuándo y
hasta cuándo y hasta cuándo y hasta cuándo.
La
canción de los (buenos) borrachos.
Cuatro gotas de
alquitrán en la voz, siete notas empapadas de alcohol, campanadas en el fondo
del mar, carcajadas que me hicieron llorar... Con un loro que blasfema en
latín, le hacen coro los "sultanes del swing" y una big band con
trombón y bombin de Nueva Orleans en mi funeral. Y ese tango compadrito del
sur y un fandango de gitano andaluz y un piano con dos copas de más, y unas
manos que lo sepan tocar. Oraciones para gente sin fe, tantaciones de volver a
beber el veneno que tus labios me dan, el obsceno beso de la verdad. La balada
de la casada infiel, demasiadas cosas por aprender, el portero de la Puerta
del Sol, el cartero de tus cartas de amor, el primero en sacarte a bailar un
vals. El vals de la tristeza más triste del mundo, la belleza que dilapidé,
la pereza de los vagabundos, el rompecabezas que no terminé. La palabra
secreta, la mano que planta violetas en el hormigón, la maldita canción del
verano, la casa de citas de mi corazón. Y el milagro del abecedario, la
tortuga que rompe a volar, la ternura de los dinosaurios, el aniversario de la
soledad. La liturgia de las despedidas la bala perdida que viene por mi, la
nostalgia que amarga la huida, la banda sonora de lo que viví. La canción de
los buenos borrachos que, de madrugada, vuelven al hogar, la canción que
atropella los tachos llenos de basura de la Capital. La canción que se canta
al oido, la canción que no quieres oir, la cantamos los malos maridos cuando,
en el olvido, pensamos en ti. La canción de los buenos borrachos, que, de
madrugada, vuelven al hogar, la canción que atropella los tachos llenos de
basura de la Capital. La canción que se canta al oido, la canción que no
supe es cribir, la cantamos los malos maridos cuando, en el olvido, pensamos
en ti.
Enemigos
íntimos
Prohibido prohibir,
celebramos una fiesta, tompan copas que la orquesta se ha ensayado todos los
hits. Joaquín no sabe cantar yo sí que soy un cantante, pero en rimas
consonanter si me extrañas mandame un fax. Enemigos íntimos del cálculo y
la norma usureros del peligro y el azar, vamos a invitarlos a escaparnos de
las sombras y, si no lo conseguimos, nos da igual. La jet no sabe bailar la
esquina es más elegante los de atrás vengan "pa'lante" vamos a
quemar la ciudad. Prueban mi cocktail de gin, desilusión y bohemia, no hay
constroles de alcoholemia y está prohibido prohibir. Nos da igual, no somos
más que dos canallas, que no tiramos la toalla, si nos pasamos de la raya nos
echan a trompadas cada noche los gorilas de algún bar. Nos da igual estar
colgados de la luna o enamorándonos de alguna mademoiselle, excuse moi.
Enemigos íntimos del cálculo y la norma usureros del peligro y el azar,
vamos a invitarlos a escaparnos de las sombras y, si no lo conseguimos, nos da
igual. Prohibido prohibir celebramos una fiesta hay barra libre, yerba y la
orquesta que se sabe todos los hits: "Ne me quitte pas", "Circo
Beat", "Y jugar por jugar" "Let it be". Prohibido
progibir, prohibido prohibir, prohibir nos da igual proibido prohibir prohibir
prohibido.
|