NOTAS SOBRE JOAQUIN SABINA 3

Agréganos a tus Favoritos

 

“El Amor es una mentira fantástica”

Ha escrito más de 300 canciones, en casi todo los formatos de la música popular.

Su trabajo remite a tres heridas: la de la vida, la del amor y la de la muerte.

Desde que salgo con la pálida dama ando más muerto que vivo. Pero hay versos que salen a pesar tuyo y cuando los ves después te ponen la carne de gallina."

    Escribió la canción a manera de testamento en junio del año pasado en La Habana. "En ese tema he sacado el corazón. No quería hablar de mis hijas, y he hablado en un modo brutal. ¿Por qué? No lo s‚. Eso salió contra mi voluntad. Lo único que queda es burlarme de la muerte."

En Cuarenta y diez habla de la muerte pero advierte "sin prisas que a las misas de réquiem nunca fui aficionado/que el traje de madera que estrenar‚/no está  ni siquiera plantado/que el cura que ha de darme la extremaunción/no es todavía monaguillo...". ¿Por qué utiliza siempre la ironía?

       
 

        -La ironía es un arma para defenderse de las calamidades y para defenderse de uno mismo, de la vanidad. Para tener derecho a burlarse de los demás hay que empezar por uno.

      En el cuarto del piso 21 hay una foto enorme de Sabina con alas.

Es probable que, para no aplastarlas, ahora las lleve atadas con cinta adhesiva a la espalda. La conversación sigue, va y viene de la poesía a las canciones y de ellas, a las mujeres.

¿Se puede aprender a olvidar?

    -No, no se puede. Lo que la vida impone es Un sentimiento miserable de resignación. Pero como aprender a olvidar si cuando menos te lo esperas te viene la imagen de una chica que perdiste. Olvidar es un esfuerzo que hace uno para poder seguir viviendo y para no reclamar todo el tiempo como un derecho sobre la belleza y el amor eterno, pero no se puede -ni se debe- olvidan Uno se alimenta de eso.

 -Hasta que llegue un nuevo amor.

  -Sí, y entonces hay que fingir que se ha olvidado todo lo anterior. Porque ese olvido es en legítima defensa.

  ¿Qué es el amor?

  Sabina se pone serio y besa el cristal del vaso antes de contestar:

  -No tengo ninguna definición. Me imagino que es el más hermoso invento cultural. No creo  que los paleolíticos o los orangutanes hayan tenido amor. Tenían sexo. El amor y el erotismo son un invento de la civilización y es un invento genial. como la pintura, la poesía, la mentira y la belleza, Cuando dicen que en el siglo XVIII se besaba de tal manera, yo entiendo que los sociólogos saben lo que dicen. pero me importa un carajo. Lo único que me interesa del amor es que es una mentira fantástica, una mentira que uno se puede creer realmente.  

     En Pero qué hermosas que eran, habla del matrimonio. Son tres esposas: la primera lo arruina. la segunda lo engaña y la tercera le da un hijo. Tiene una letra divertida que busca provocar a los distraídos. Es un guiño cómplice a víctimas y victimarios. Aunque en una separación es difícil establecer esa clasificación y Sabina lo sabe: ¿Te gustó esa canción? A m¡ me gusta el aire de cabaret alemán de entre guerras que tiene. su cinismo." ¿Son historias reales?

     -Hay una mujer real, la tercera, a la que le encanta la canción. Es la  madre de mis hijas. Las otras dos son una especie de exageración. No  me han tratado tan mal y yo tampoco he tratado tan mal a la tercera  como digo ahí Pero el mayor respeto que se le puede tener al público  es pensar que uno se dirige a gente inteligente que entiende ironías y  crueldades. No se puede tomar eso al pie de la letra. ¿Cómo alguien puede pensar que yo no quería tener hijas? Esos no entienden nada. Yo me dirijo a un público capaz de entender una broma.

    Sabina escapa al lugar común que señala al matrimonio como antagónico del amor, pero no deja de exponer su escepticismo con relación a esta forma de contrato. "El matrimonio es una invención social, como las fronteras y las banderas. y a alguna gente le sirve. Yo estoy ferozmente en contra, excepto en casos de daños a terceros. Por ejemplo las parejas que se casan porque los hijos están en la escuela. Pero los papeles siempre empapelan. Y mi mayor reproche es para las mujeres: en un mundo donde se pueden hacer simposios donde las mujeres hablan durante diez horas contra los malos tratos de los hombres, no existe la posibilidad de que tres hombres decentes se reúnan en una universidad para hablar de los problemas que tienen con las mujeres".

    Las damas que hay en la zona de la entrevista (asistente del fotógrafo, manager española, agentes de prensa, admiradoras, novia del cantante) se mantienen en respetuoso silencio. Tal vez no escucharon. Sin embargo, el periodista, en resguardo de su integridad física, se cuida de no mostrar ni el más mínimo gesto de aprobación ante discurso tan compacto. Sabina. ajeno a esos temores, pega otro sorbo y sigue:

    "La estadística de las mujeres que se quieren casar y los hombres que se quieren casar es muy desfavorable para las mujeres. Casi todas se quieren casar. y a mi eso me descorazona seriamente. Yo me casé una vez por una causa noble: para poder dormir fuera del cuartel durante la milicia. Por ese motivo me caso todas las veces que haga falta y me hago de la religión que quieran".

En el disco hay una apuesta a los ideales.

Parece a contramano de lo que pasa...

Hay una desnudez. una introspecci¢n... no diré mística. pero si que me he arañado las entrañas. Es lo que me salía: uno no siempre escribe lo que quiere, sino lo que puede. La única mínima esperanza que tengo es que exista un deseo de la gente por una desnudez estética, por sacar más el corazón. Mis amigos y la gente que escucha esto se alegra de que no sea muy brillante. que se me oigan los bronquios y los mocos, de que no esté maquillada la voz.

El disco realmente suena así. Sabina es valiente. En una imagen rockera: está más cerca de Charly García que de Fito Páez. "Podría haber realizado otras tomas. pero no", confiesa. Canto sin maquillaje y esta frase bien podría haber sido el título del  álbum.

¿Es su disco más personal?

 Lo es. Mis amigos se alegran de que me atreva a decir sin pudor.

 Realmente he hecho eso. Y estoy encontrando cómplices, si no es que  todo el mundo me engaña. lo que también es posible. Pero veo en tu  cara que no es el caso. Y como no van a quemar la Casa Rosada, ni la Televisión Española. y la gente está  muy increíblemente conforme o disconforme pero sin moverse. intento un cierto movimiento hacia cosas que emocionen. Yo que siempre he concebido a la mentira como una de las bellas artes por alguna extrañísima razón no he mentido en el último año y medio. Y esto es contra mi voluntad, yo quiero mentir. Estar‚ envejeciendo, es probable. ¿Y qué?    

¿Le preocupa la vejez?

    -No me preocupa la vejez, me preocupa el deterioro: si no puedo cantar o si no se me para o veo que soy -como decía Bioy Casares transparente a las mujeres, si no cuento en el mercado del amor, pues dato que me preocupada.

     ¿Le gustaría vivir mil años?

    -No: dos mil. Hay gente que cuando escucha eso dice: "Pero sería aburrido". Yo les digo: "Ustedes se aburrirían viviendo cinco años". Yo escucho el disco y lo único que se me ocurre es cómo lo mejoraría.

Paula, un amor que se hizo canción
JULIO DEL 98. Cuando la historia de Paula y Sabina era presente y no una canción.


Paula ya no tiene 20 años. Ni siquiera vive en González Catán. Tiene,
sí, urgencias, disimulos y rutinas: un novio "de su edad", un
departamento de un ambiente en Flores que comparte con una amiga,
locura por Boca Juniors, una carrera en Ciencias Económicas, un empleo
miserable en un banco de Boedo.

Nada raro: la vulgar cotidianidad de una chica suburbana. Pero ocurre
que Paula Seminara es la protagonista de Dieguitos y Mafaldas , una de
las mejores canciones de 19 días y 500 noches. Cauta ("tengo novio, y
no quiero que se enoje") pero decidida ("doy esta nota porque Joaquín
se portó bárbaro en un momento muy difícil de mi vida, y quiero
agradecérselo"), la chica salió con Sabina un año y medio: el tiempo
suficiente para destrozar el corazón del andaluz.

Esta es, entonces, la historia del día: "Conocí a Joaquín en un
recital, a principios del año pasado. Fui de casualidad: había
comprado una entrada para regalársela a un amigo, y sobre la hora él
no pudo ir. Yo ni siquiera conocía las canciones de Joaquín."

Fuiste a verlo al teatro, pero ¿cómo lo conociste?

No hablemos de eso... Digamos que lo conocí. Y que fuimos muy felices.
Justo coincidió que él pasaba mucho tiempo acá, porque estaba grabando
el disco con Fito Páez. Cuando Boca salió campeón terminamos.

¿Qué pasó?

Apareció Ariel, mi actual novio. Justo Joaquín estaba en España, yo me
sentía sola... Bueno, me enamoré.

¿Dónde lo conociste?

En la popular de la cancha de Boca.

(Días después, en su hotel, Joaquín Sabina jurará que escribió la
canción cuando todavía Paula no había conocido al chico. La letra es
premonitoria:... ¿y total para qué? / Si al final se rajó con un pibe/
que le prohíbe a mi ex / ir a verme al Gran Rex / cuando estoy de
visita. "La naturaleza imita al arte", dirá Sabina, con tono
circunspecto. "Me dejó una mujer. Y eso es algo que no me hace ninguna
gracia".)

Paula, ¿que sentís cuando escuchás la canción?

Alegría. Porque me doy cuenta de que soy importante para él. Me
imaginé que la canción iba a gustar mucho porque realmente es hermosa.
Pero, para mí, lo maravilloso es haberlo conocido a él. Más allá de la
canción. Y lo sigo queriendo, y siempre lo voy a querer. Se cortó por
un montón de circunstancias. Así es la vida.

La diferencia de edad es una de ellas.

No. La que decía que no importaba la diferencia de edad fui siempre
yo. El era el que sacaba el tema.

¿Podemos revisar la letra?

Sí.

"Veinte tangos de Manzi en los baúles, veinte siglos sin cartas de
papá."

Lo de Manzi es porque mi abuelo era bandoneonista y compositor de
tango. Se llamaba Titi Rossi y fue el creador de Azúcar, pimienta y
sal, Bien bohemio y otros temas. De ahí vengo yo: me encanta el tango.
Lo de mi papá es porque estuvimos muchísimo tiempo sin hablarnos. Mis
padres son separados, y yo vivía con mi vieja.

"De González Catán, en colectivo..."

El 86, que va por Laguna. Nunca falto a la cancha de Boca. Antes iba a
La Doce. Pero ahora voy a la popular de abajo.

"Pinta remeras con el corazón..."

Cuando estaba sin laburo me dedicaba a pintar remeras. Hacía dibujos.
Pero no dieguitos y mafaldas, ésa es una licencia poética. Dibujaba
unos animalitos. Bueno, toda la letra habla de mí: los lunares, lo del
ajetreo... Hay otra canción que también habla de nuestra relación. Se
llama Nos sobran motivos... ¿La conocés?

"Este Land Rover aparcado a tu puerta..."

Sí, es el Land Rover de Ariel.

La naturalidad de Paula es de ésas que puden mover montañas. Mientras
taconea por las veredas de Boedo, dice que está en cuarto año de
Ciencias Económicas porque "siempre tuve facilidad para los números y
ser contadora te da oportunidades laborales. Pero yo, de alma, quería
ser periodista deportiva.

¿Y?

No me animé. En realidad, me gustaría ser periodista, pero sólo seguir
a Boca. Tengo un archivo recompleto. Por ejemplo: la colección entera
de Olé de la campaña del Boca bicampeón.

¿Algo más?

Sí, todos los recortes de Joaquín Sabina en la Argentina.

Las lecciones de Sabina

Personaje nodal de la música hispana, la presencia de Joaquín Sabina se hace notar en diversos medios pero también entre sus seguidores, que movieron a los promotores de su espectáculo a que abrieran cinco fechas de conciertos en cuatro ciudades de la República Mexicana.
Bienvenido en una ciudad a la que ama y reclama, el cantautor llega a una conferencia, haciéndole honor al tequila del que se toma dos vasos y que le ánima a decir al momento de empezar: "Disparen cuando quieran al bulto".

Y provocador como es, este español afirma que el teléfono de su casa y hotel es el 69 69 69, durante las 24 horas del día y nos invita a su espectáculo:

"Es más pensado que otras veces, en el sentido que está construido todo alrededor de una estación de trenes, porque salen muchos trenes en mis canciones y los trenes tienen para mi un sentido de encuentro, de búsqueda y de huída, pero bueno los espectáculos no se pueden contar, hay que pagar la entrada ¡qué carajo!"

Con disco nuevo bajo el brazo, el compositor explica que durante esta gira ya ha presentado 50 conciertos, en los cuales sólo incluye un tema del disco que grabó junto a Fito Páez.

"Fito está en su completo y absoluto derecho de cantar las canciones que le den dá la gana y de opinar lo que le dé la gana, yo voy a canta al menos una, que a pesar de ser del disco Enemigos íntimos y de estar firmada por ambos, es una que estaba escrita antes, es Yo me bajo en atocha, y cada uno se equivoca como quiere".

Durante la conferencia acepta que aguanta más de lo que sus enemigos creen y pone gesto serio cuando le preguntan su opinión sobre la actuación de España en la detención de Pinochet.

"Al menos ese asesino siniestro que es Pinochet, sabe que no puede viajar tan libremente y ese argumento humanitario que tienen para alguien que no fue humanitario, al menos alguna lección le han dado, y sobre Garzón creo que a pesar de su exhibicionismo se merece un monumento en el corazón de la gente decente".

Personaje que disfruta la vida nocturna, solo acepta que toma café y se ha fumado algunos canutos de mariguana, además de bastantes rayas de coca, "pero si haceís un titular de eso hareís mal".

Se define como meloso y amatorio pero no olvida la vejez, "este disco lo he hecho a los 50 años, y realmente no los ignoro, los tengo, no voy por ahí haciendo cara de jovencito, es un disco donde algunas canciones hablan bastante de envejecimiento. Mientras haya viagra..."

El compositor que dice acabará como portero de un hotel de cuarta categoría, nos habla sobre la receta que lo levanta cada día: "uno debe levantarse todas las mañanas mintiéndose, si no es así no hay forma de sobrevivir, si hiciéramos un análisis serio y frío del mundo sería imposible sonreir".

Con la prensa comiendo de su mano, reflexiona y revela "Me arrepiento no haber hecho más el 69 a mis 49".

JOAQUIN SABINA  

Bellas mentiras del conde crápula

  Tras catorce discos, el más discutido de los cantautores vive un momento dulce como creador y como profesional. Pero sigue instalado en la provocación. Confiesa su simpatía por las putas y taxitas. Y no le importa que le vean como un falso marginal o un caradura.

  Suele ser una experiencia estimulante entrevistar a Joaquín Sabina. Y más ahora, cuando vibra en la memoria su disco más carnoso, 19 días y 500 noches, y se presenta con una banda excelente apoyada en una escenografía tan sencilla como eficaz. Sabina es un voluble explorador de sí mismo, su personaje favorito. En general carece de pudores y no se reprime: “Las entrevistas de mis colegas españoles son aburridas, casi nunca termino de leerlas”. Sentar a Joaquín Sabina ante un magnetofón es un pesadilla. “Si ya terminó la gira, pero se quedó en Buenos Aires”. “No, ha viajado a Perú”. “Ya ha llegado, pero está muy cansado”. “Voy a despertarle a las diez de la noche, tú pasate hacia las once”. “No vengas, no se puede levantar de la cama”.

A la noche siguiente se materializa entre infinitos santos y máscaras que cubren sus paredes y todo se perdona: Sabina es un anfitrión cordial, que se ocupa de que no falte nada al periodista, incluyendo carpetas con los sonetos que intercambia con Fito Páez o Silvio Rodríguez: “Te ayudará a entender mi relación con ellos”. Al poco llegan amigos, pero Sabina no interrumpe la entrevista. Al menos durante las primeras dos horas; luego, vence el deseo de compartir las canciones grabadas en Lima con su garganta de Ducados y con los finos músicos de Chabuca Granda.

“Siempre he vivido de noche. Pero hace dos años que prácticament no piso un bar: He puesto mi bar aquí: no cierra nunca, sale más barato, vienen parroquianos gratos. Varios de mis amigos tienen llaves del piso, pueden liarse aquí aunque yo esté durmiendo. Por eso vivo en Lavapiés. Nunca tuve la tentación del chalecito, que parece obligado para un cantante de éxito. O corte o cortijo: sólo dejaría Madrid por una casa en la playa”.

  ¿Cómo son realmente las noches de Joaquín Sabina?

Te advierto que me siento en la racha más productiva de mi vida, trabajo hasta el mediodía. No me apetece darle más vueltas a esa fama del Sabina vampiro, creo que cualquier español haría lo mismo si pudiera. Además simpatizo con los oficios de la noche: putas, taxistas, camareros, ¡Son mucho más interesantes que los jefes de negociado!. 

Existe esa leyenda negra. Que Joaquín Sabina sólo se ve con amigos que le aguantan su ritmo. Incluso, hay colegas muy preocupados por su salud.

Ya, que voy a morirme. Se preocupan por no verme en los antros habituales, pero la realidad es que no paro de escribir, de componer. Me duermo con el walkman al lado y me despierto y grabo todo lo que se me ocurre.

  Pero usted tiene mucho peligro. Cuando actuó en el palacio de Congresos, terminaba los bises y le secuestraban, le llevaban a la sierra para evitarle las tentaciones.

Cantaba cuatro días seguidos, y en Madrid después de un concierto, acabamos 50 personas en el piso, y muchas risas y mucha juerga. No podía permitírmelo con la voz que tengo.

  Se espera que Sabina cree a su alrededor un espacio de libertad donde surja la locura y la magia.

Ojalá fuera verdad. Desde luego, cualquiera tiene libertad aquí total, incluso para molestar, no faltan patosos que hasta se meten con mi novia. Sin embargo en estos dos últimos años noto una clarísima tendencia a la soledad que me preocupa. Además,  me abandonan las mujeres, y no al revés: dos en un año, como cuenta el disco, es demasiado para alguien e 50 años que cree en el amor pasional. Pero, bueno, a veces se deja caer alguna chica que no cobra mucho o una de esas muy caras (risas). Opino exactamente igual que Fernán-Gómez: las putas son muy baratas para todo lo que te dan.

  Su idealización de la prostitución genera polémica. Tras lo que publicó la revista “Efe Eme”, llegaron cartas donde se preguntaba si Sabina aceptaría que sus hijas terminaran en esa “noble profesión”.

¡Pero si van a ser putas, como su padre!. Yo tengo alma de peluquera de día y puta de noche. En serio: desde luego que no es el mejor trabajo del mundo, pero tampoco el peor. Ellas no están allí por gusto, aunque alguna vocacional he encontrado; una me dijo “Yo quise ser puta desde que tuve uso de razón”. Lástima que tengan tan poca cultura: a las que he tocado mi canción sobre las putas, sólo una sabía quién era María Magdalena. Por no saber, ni saben que tienen patrona. Vamos a quitar moralismos: su conciencia es más limpia que la de sus clientes. Aquí vienen, nos reímos, bailamos, algún strip tease... y nunca me las tiro. Se las trata como reinas, como a cualquier amiga que entra por esta puerta. 

¿Conoce esa variedad cubana, la jinetera?

Pues...si, claro que sí. Fidel negó que existieran, luego reconoció que había pero que eran licenciadas y libres de enfermedades, ahora han desaparecido por represión policial. Lo que no acepto es la hipocresía de los que se rasgan las vestiduras: “¡Prostitución en una sociedad socialista!” y ahora claman por “esas pobres chicas que no pueden ni ganarse la vida”. Detesto el turismo sexual, lo mismo que a los explotadores de putas.

  Por cierto que su vecino de abajo es Pablo Milanés.

Y el de arriba, Luis de Pablos, que lleva años maldiciéndome, creo que se levanta a las cinco de la mañana. Es un señor hosco, ni siquiera saluda. A veces, viene la policía y ....no, no me atrevería a decir que el ilustre compositor contemporáneo llama a los guindillas.

  ¿Qué le une a Pablo Milanés?

Es una persona imprescindible en mi vida, me ha enseñado muchas cosas. Procuro mimarle, ha sufrido nueve operaciones en un año. Cuando viene el verano, el negro se pone en paños menores en el balcón como si estuviera en La Habana y hablamos de un piso a otro. Ahora, le llama mi gente cuando toco “Una canción para la Magdalena”, que es una música suya, para que pueda oir a 3.000 personas entonando lo de “la más puta de todas las señoras, la más señora de todas las putas”, sin risitas, con emoción. Me encantaría que se atreviera a cantarla.

Usted le defendió cuando hizo aquella gira desdichada con Victor Manuel: arremetió durisimamente contra el periodista que le criticó, precisamente el mismo que escribió un libro sobre Sabina.

Yo aplico el código de La Legión: con los amigos, tengan o no razón. No se puede atacar un concierto que no se ha visto. Además decían que había sido internado en un campo de reeducación por maricón. Pablo no lo es, y, en todo caso, no venía a cuento. Le internaron en una redada de moralización, en aquella redada infame contra la bohemia habanera. No olvides que mientras Silvio Rodríguez es un universitario, Pablo venía de cantar boleros en cabarés. Y a pesar de tal injusticia, sigue defendiendo a la revolución como casi todos los negros cubanos.

  Fito Páez afirma que el problema de Sabina es el exhibicionismo, que le gusta airear sus conflictos privados en público.

Yo nunca salgo en revistas del corazón y él sí. Además me define una radical falta de hipocresía. Para mí, no es de mal gusto hablar de sexo y dinero. Los versos que mandé a Fito terminaron por publicarse en Argentina, pero recortados, mal trascritos, con alevosía; ahora voy a sacarlos en un libro, más cartas cruzadas con Silvio o el subcomandante Marcos. También hay versos para hacerme perdonar por gente como José Luis Gómez, el actor. Hubo un proyecto de recitar a César Vallejo; mi desorden vital me hace quedar mal con tipos a los que admiro profundamente.

  Su disco con Páez, Enemigos íntimos, se hizo en Buenos Aires. El hecho de ir solo, a grabar en el estudio de Fito y con sus músicos, revela una valentía casi suicida.

Más bien, sumisión ante su talento. Y su capacidad organizativa. Los cantantes siempre estamos haciendo planes fabulosos que se olvidan inmediatamente. Fito, no: al día siguiente te manda los billetes de avión y quedas comprometido. Era el reto de enfrentarme alguien que está en mis antípodas. Fito pertenece al barroco musical, tiene horror al vacio, pero al mismo tiempo es rapidísimo, graba y ya no toca las canciones. Y yo soy enfermizamente meticuloso, reviso hasta el último segundo, incluso rehago letras ya grabadas. Para él fui una tortura china. Pero es cierto que yo estaba solo, las fuerzas eran muy desiguales. Y me rendí, incumplí el deber de pelear estéticamente, acepté sus formas y no busqué un terreno en que mi voz encajara con la suya.   

¿Fueron Fito o Cecilia Roth a sus últimos conciertos en Buenos Aires?

Les mandé entradas, pero no, no fueron. No pasa nada, ya haremos las paces. Le tengo ley, es muy listo. Por ejemplo, escuchó aquí la maqueta de 19 días y 500 noches y enseguida vio la incongruencia: que parece que desprecio a la “gente sin alma / que pierde la calma / por la cocaína”. Debí contarle que nació como canción de encargo y que tenía que situarme fuera. Cuando compones así te expresas con mayor desfachatez, te encarnas en otro. Pero esa rumba me atrapó y me la guardé, casi como homenaje a Bambino. El pobre murió cuando estábamos grabándola, no llegó a oirla. No ha quedado perfecta, me fallaron las gitanillas, pero veo que conmueve incluso a gente poco rumbera. ¿Sabes que me la prohibieron en México? No por la menciñón a la coca, sin por la frase “negaría el Santo Sacramento / en el mismo momento / que ella me lo mande”. En un país que no tuvo relaciones con el Vaticano hasta anteayer....

  Usted solía ser uno de los “abajo firmantes”, siempre suscribiendo manifiestas o escribiendo textos agresivos contra, por ejemplo, la guerra de Kuwait. Sin embargo es clamoroso el silencio frente a los conflictos donde no está involucrado Estados Unidos, como el de Chechenia.

Me han pillado viajando, no tengo información. Además andamos desconcertados, en vez de capitalismo contra comunismo, el enfrentamiento actual es de los escasos paises ricos contra los pobres. Y el consenso mundial de los que comen todos los días apenas deja espacio para batallar. Además ahora me interesan más las acciones concretas.

  Recientemente, actuaba invitado por Ruíz Gallardon. ¿Cómo se sintió en la antigua Dirección General de Seguridad?

Yo he estado detenido, procesado, condenado....no, eso no me impresionó. Mis músicos alucinaban con los invitados, la gente del PP. Pero se celebraba el aniversario de la Constitución y yo en eso si me mojo. Además, tengo simpatía por el presidente de mi comunidad. Es evidente que busca nuestros votos, pero yo no le he pillado en un renuncio y sí le he visto gestos como condecorar a Leguina. Cuando empezé a tocar, se puso ostensiblemente en primera fila y prohibió que se sirvieran copas. Yo me permití un par de bromas y canté algunos versos rojillos. Creo que un diputado del Partido Popular comentó: “Al menos, este año no tendremos que esperar a la fiesta del PCE para ver a Sabina” (risas).  

 

¿Tiene relación con otros políticos del PP?

Con los atípicos. Celia Villalobos acude a mis conciertos en Málaga, pero con toda la corporación y sin fotógrafos para inmortalizarlo, un detalle elegante. De todos modos, que quede claro que estoy en contra del Partido Popular, sigo siendo de Anguita. A quién una vez me llevé a una discoteca en Córdoba y resultó ser un bailón. Pero yo no recomendaría a ningún político que se relaccionara conmigo: mi público natural son los delincuentes. En México, una chica vino con mi gente al hotel, yo me dormí y al día siguiente descubrí que se había llevado mi chaqueta con el pasaporte. Se la localizó y pidió dinero por devolvérmelo, a lo que me negué. El robo en sí no me molestó, yo hubiera hecho lo mismo de haber coincidido con, digamos, Dylan.  

¿No teme que un día sus hijas vean sus fotos con Castro y se horroricen de que usted tratara con un sátrapa?

Ya me lo dicen amigos que vomitan cuando hablo de Fidel. Y el ABC sacó un suelto donde yo era un “ridículo cantante comunista amigo de tiranos”; al día siguiente, su portada era los Reyes de España con el asesino de Tiananmen. Qué doble rasero tan fabuloso.

  ¿Cómo ocurrió aquella reunión con Castro?

Me siento privilegiado: Vázquez Montalbán estuvo un mes en Cuba y no pudo hablar con él. Supongo que le llamó la atención que yo le hablara tal como hablo contigo. Está rodeado de “comemierdas” como me confesó en tono cariñoso. Era triste que Armando Hart, ministro de Cultura, considerara necesario quedarse en la reunión dando cabezadas.  

¿De qué se habló? Suele ser un recolector de información económica.

Exacto, quería saber lo que cobran mis músicos y cómo se monta una gira, aunque la música no le atrae. Estuvimos cinco horas y bebí tanto como él; yo me emborraché como un piojo mientras él seguía fresco. Yo fumaba, le echaba la ceniza sobre el uniforme y le ofrecí un cigarrillo: “Ya sé que luchas contra el tabaquismo y renunciaste a fumar como un ejemplo para el pais, pero, bueno, en privado podrías hacerlo”. Me impresionó su respuesta: “Es que, aunque no haya cámaras, defraudaría a gente muy cercana, perderían la confianza en mí”.

Parece usted una víctima del síndrome de Estocolmo.....

Hombre, sí. Pero es que ese síndrome está también en la amistad, en el amor. Fidel ha cumplido 40 años llevando de cabeza al mundo entero, el que me conceda tantas horas de charla es de lo más emocionante que me ha pasado en mi vida. Al final me soltó al oido unos piropos, que a pesar de mi incontinencia verbal, me reservo. Recuerdo lo que me respondió García Márquez cuando le pregunté si de su larguísima relación con Castro saldría un libro. Me dijo que sólo publicaría folio y medio que ya tiene escrito. Le insistí que era su obligación dar datos para la historia, y me respondió que para él, Castro era un amigo que le visitaba para hablar de forma íntima y que uno no puede traicionar a un amigo. Chapeau.  

¿Algún otro lider que le haya impresionado tanto?

Actué durante la Cumbre de Jefes de Estado Iberoamericanos, reunidos en Cartagena de Indias, en Colombia, y comenté –y se publicó- que todos parecían gerentes de banco, menos Fidel Castro, que al menos tiene una pinta de personaje mítico. Por cierto, los presidentes pasaban luego a camerinos para saludar a sus artistas, pero Juan Carlos y Sofía no entraron. A mí, Carlos Menem me llama para comer con él cuando voy a Argentina y no me doy por enterado. Lo que me irrita, ponlo con todas las palabras, es que no se acuerden de mí cuando el Rey se junta con los artistas. Seguramente no iría, pero me indigna que se invite a las Paquita Rico o a las Sofia Mazagatos y se olviden de alguien que acaba de vender un millón de discos. Yo soy, como dice Fernando Savater, un anarquista que respeta los semáforos y les saludaría con buenas maneras. Me parece que fueron a una escuela donde no se les enseñó a ejercer bien de reyes.  

Me extraña que no recuerde aquella célebre frase de Groucho Marx sobre que no quería ser miembro de un club que le admitiera de buena gana.

No, poque me deja a la altura de un conde Lecquio. Por cierto, me adhiero a regocijo nacional por las dos hostias que le han dado, que se las ha ganado a pulso. Ya no soy un maldito, lo de sentirse un héroe irreductible y un republicano perseguido es cosa de juventud. Que sepa el señor Almansa (jefe de la Casa Real) que debo ser convocado, y que yo decido si voy o no voy, como hace Alfonso Guerra.

  Usted es uno de esos progres que hoy abraza los tópicos del español: los toros, el fútbol, la copla.....

En lo del fútbol me dejé arrastrar, no me interesa nada. Creo que es influencia argentina: allí, un intelectual no tenía miedo en proclamar que seguía al Boca Juniors y amaba a Gardel y Goyeneche. Aquí finalmente hemos decidido que podemos sacar todo lo que enterramos en el fondo del baúl. Y sale la copla, la rumba, el tango, la ranchera...ah, acepto lo de progre, sobre todo cuando lo dice Aznar con tono despectivo.

  Repasando sus discos, intuyo que su creatividad se dispara cuando comienza a viajar por Latinoamérica. El cantautor que iba de rockero simplón  se convierte en un artista inspirado que toca todos los palos.

Si. Primero entró el elemento argentino. Luego fue México. Y ahora estoy fascinado por la música peruana.  

¡No se puede ser tan transparente! Asimila las músicas de los paises de donde vienen sus sucesivas novias.

No me parece mal llegar a amar a un país por la vía vaginal. (risas). A mí, América me salvó. Tenía un éxito a escala española que se había convertido en rutina, el personal de Albacete se reía y aplaudía con las mismas frases que el de Gijón. Yo era muy cateto, un tipo con boina mental que sentía pánico a los aviones. Hasta que me vi en medio del Atlántico, todos los pasajeros durmiendo, y yo con mi whisky y mis pitillos escribiendo furiosamente sobre lo que había vivido en el DF o en Buenos Aires. Allí comprobé la verdad de lo que yo afirmaba alegremente, que la única patria es tu lengua. Mi pasmo fue descubrir que todo me era familiar, pero ¡tan diferente!. Además mis canciones me habían precedido y hasta eran conocidas en Cuba, donde nunca ha salido un disco mío. Al mismo tiempo, mi cara no era reconocible y podía hacer cosas, ir a sitios que me están vedados en España. Y quieren de otro modo. En mi memoria están las entrevistas de Lola Flores, que para mí siempre venía de Buenos Aires diciendo que en América respetan a los artistas, no como aquí. También era verdad. Si me quedara a vivir en Buenos Aires terminaría gilipollas. Es ... excesivo. Terminas de actuar en el Gran Rex, llegas al restaurante a cenar ¡y los clientes se ponen de pie y te aplauden!. El otro día nos seguía un coche por la calle Corrientes, y finalmente me paré y fui hacia ellos. El tipo me enseña un reloj y me dice: “Vos me lo regalaste”. ¿Cómo así? . “Es que hace años te conté que mi primer hijo se llamaba Joaquín por tus discos”. En los asientos de atrás van los dos niños. Y añade: “La bebita se llama Sabina”. ¿Qué puedes decir?.

  Aparte de halagos, ¿Qué halla en aquellos paises?

¡Pues que todo es más de verdad que aquí!. Bailar no es “estamos en una boda y nos marcamos un pasodoble”, follar es follar con todo el cuerpo, la riqueza es un escándalo y la pobreza echa para atrás. Yo evito el macondismo, la fascinación por la miseria y el subdesarrollo en que cae cierta izquierda. Me gusta su amor por el lenguaje. Son cursis, ya que no se tienen miedo a sí mismos; se expresan de un modo florido, se sacan el corazón. Y ojo, una porteña candidata al Nobel de Química puede hablar como Corin Tellado. Nosotros reprimimos los sentimientos, nos cuesta tocarnos, cada vez somos más ingleses. Además como negarlo, allí están los mejores culos del mundo ¡y cómo bailan!

  Arriésguese a que le llamen machista y hable, grosso modo, de sus diferencias con las españolas.

Por ejemplo, las argentinas se visten de mujeres, aunque sean intelectuales. Lamentablemente, se operan las tetas. Además, usan los trucos ancestrales de la coquetería, la seducción, que aquí se han perdido por ese pudor ortopédico. Y dicen unas cosas: las cartas de fans españolas empiezan con “hola me llamo Pepita y seguro que esta carta no te va a llegar...” se te quitan las ganas de seguir leyendo. Las de las fans americanas son auténticas piezas literarias que te atrapan desde el principio.

  ¿Cómo asumen las mujeres sus proclamas de infiel vocacional, lo de cómo-fuera-de-casa-en-ningún-sitio?

Sé que estoy en la picota de las feministas, con Umbral y alguno más. No creo merecérmelo. Yo escribí una letra, Hay mujeres, que Ricardo Solfa cantó con su música. Bién, durante años me he encontrado con chicas que decían que yo era un retrógado, no como Solfa, que sí entendía a su sexo. Y no me creen cuando insisto en que esos versos son míos. Es cierto que están cambiando: en Y sin embargo canto que “voy contigo pero estoy mirando el culo a otras, no hay día en que no te traicione o no desee hacerlo”. Lo sorprendente es que oyen esa canción y se identifican con el protagonista: ellas son las que quieren poner los cuernos al cónyuge aburrido.

  ¿Sabe que despierta tanto odio ciego como amor?

No soy muy consciente por mis dos años de encierro. Antes, es cierto que hasta me han insultado por la calle, aunque eso puede ser consecuencia del poco respeto que hay aquí por los cantantes. Seguro que algunos me ven como un falso marginal, un bohemio dorado, un caradura. Cuando yo cantaba por los bares, también arremetía contra gente que no conocía: Serrat ya era un instalado. Y le traté y me tragué todas aquellas opiniones frívolas. Así  que acepto que me detesten, entra en el cargo; aparte que huyo del victimismo.  De todos modos, afinan poco, aquí somos poco finos incluso para eso. Cuando pretenden machacarme en la prensa, me asombra que no vean la cantidad de flancos vulnerables que tengo.  

Quizá son demasiado obvios. Hasta el último, usted hacía discos generalmente feos en portadas y lastrados por algunas canciones sonrojantes. Por no hablar de su tendencia a la automitificación, sus poses, su maniqueísmo  

Ya sé que lo dices por Ojos de gata, la canción que Enrique Urquijo compuso a partir de mi Y dieron las diez . Fíjate que mucha gente hizo todo lo posible por enfrentarnos, pero ni Enrique ni su hermano Alvaro entraron al trapo. Todo lo demás, es, vaya, tu opinión; llevamos 15 años discutiendo y nadie convence  nadie.

  Al mismo tiempo, son legión los que van a sus conciertos para hallar coordenadas frente a la confusión, par oír que alguien canta lo que ellos no saben expresar o no pueden vivir.

Cuando tienes un público tan amplio, se te desdibuja su perfil. Sólo veo que las primeras filas están llenas de chiquillas; un peligro, pues te quedas colgado de alguna y la concentración se va al carajo. Pero no se cuanta gente advierte que susurro el nombre de J.J. Cale para reconocer su influencia, o si se aprecia el republicanismo de algunas letras. Igual me ven como un payaso, como a Dalí en el franquismo. No puedo presumir de entender sus emotivaciones, yo nunca iría a un concierto a Las Ventas, pero actúo allí en Septiembre y se que llenaré.

  De todas formas, tal vez damos demasiado peso a las canciones de un tipo que presumía de mentiroso.

Yo consideraba la mentira como una de las bellas artes; ahora, apuesto por la sinceridad y descubro en ellos y ellas, ricos y pobres, amigos y desconocidos, todos prefieren las mentiras. Y la función del arte es mentir, maquillar el desconsuelo de la vida. Como  compositor dudo que José Alfredo Jiménez viviera los dramas de sus rancheras. Pero también es cierto que me ocurren cosas inverosímilies. Un día terminé a las tres de la tarde en un apartamento en la calle Capitán Haya de Madrid con una puta de 50 años, que de espaldas me pareció atractiva, y su amigo, un enano del Bombero Torero, un tipo majo. Hasta que me dí cuenta de que yo no quería sexo con ninguno de los dos y me largué. Quise usar la historia en una canción. Imposible.

 

 

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