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Una danza
ritual nació esa noche
del infinito duelo
del hombre y su destino
dolor, angustia, rebeldía, ensueño.
Alguien la llamó tango
no se sabe porqué ni en qué momento.
Acaso fuera Dios quien lo dispuso
en esa latitud y en aquel tiempo.
Ricardo Ostuni
("Fundación mítica del Tango") |
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Ya sea como danza,
música, poesía o cabal expresión de una filosofía de
vida, el tango posee una larga y valiosa
trayectoria, jalonada de encuentros y desencuentros,
amores y odios, nacida desde lo más hondo de la
historia argentina. Historia que surge de fusiones e
inclusiones, del derrumbe de antiguas civilizaciones
y el emplazamiento de una nueva cultura ecléctica,
enriquecida por los valiosos aportes de quienes
emigraron a las pampas en busca de mejor vida.
El tango evidencia la diversidad, se nutre en los
ambientes orilleros, dominados por inmigrantes y
desarraigados, rufianes, delincuentes y prostitutas.
En ese contexto de arrabal se constituye en proclama
de una concepción marginal y desesperada de la vida,
encarnada en la figura del compadre y fraguada en
canciones plasmadas en primitivo lunfardo.
Años más tarde, ya en la primera década de este
siglo, comienza a ascender en la escala social.
Gracias a los organitos, que paseaban su música por
los barrios de la ciudad, las antiguas tonadas de
connotación prostibularia comienzan a trascender el
ámbito que las ha visto surgir. Simultáneamente, la
música se hace más refinada, las letras se pulen y
estilizan en manos de poetas y músicos con estudios.
El nuevo ambiente es el cabaret, su nuevo cultor la
clase media porteña, que ameniza sus momentos de
diversión con nuevas composiciones, sustituyendo el
carácter malevo del tango primitivo por una nueva
poesía más acorde con las concepciones estéticas
provenientes de Londres y París.
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Ya en
la década del '20 el tango se anima incluso
a traspasar las fronteras del país,
recalando en lujosos salones parisinos donde
es aclamado por públicos selectos que
adhieren entusiastas a la sensualidad del
nuevo baile. Debido a este gran impulso el
tango comienza a difundirse rápidamente
alcanzando, en los años '40, su cúspide de
popularidad. Ya no es privativo de los bajos
fondos porteños; ahora se escucha y se baila
en salones elegantes, clubs y casas
particulares.
Luego de la década dorada la historia del
movimiento será cíclica, compuesta de crisis
y surgimientos de nuevas orientaciones. |
Pierde
lugar, en los años '50, frente a la irrupción de los
nuevos ritmos extranjeros y el boom de la música del
interior del país, pero revive una década después
con una nueva identidad: el Nuevo Tango, que recorre
el mundo llenando los escenarios de Estados Unidos,
Europa y Japón con composiciones instrumentales
novedosas.
Los años '80 son nuevamente de crisis. Los medios
masivos de comunicación conceden poco espacio a las
transmisiones tangueras, y cuando lo hacen se
remiten a difundir los éxitos de décadas anteriores,
generando el rechazo de las nuevas generaciones.
La década actual parece más auspiciosa para esta
manifestación cultural. Las academias de tango
florecen por todo el país, impulsadas por antiguas
glorias de la canción. Se editan investigaciones
sobre la historia, las raíces y las figuras del
movimiento y proliferan las revistas especializadas.
Las radios locales permiten la llegada de esta
música a generaciones que nacieron con el rock y hoy
concurren a las academias, peñas y círculos de tango
para aprender los secretos del dos por cuatro.
El tango revive con juveniles fuerzas en aggiornadas
versiones de grupos rockeros, presentaciones en
elegantes reductos de San Telmo, Barracas y La Boca
y películas foráneas que lo divulgan por el mundo
entero. Moda, snobismo, nostalgia o verdadero
sentimiento, lo cierto es que detrás de estas
manifestaciones el tango muestra su vigencia,
revelando el profundo camino que supo marcar; tal
vez porque ha sido el mejor intérprete de nuestra
historia urbana, plasmada en triunfos y fracasos,
miserias y alegrías.
El Tango primitivo: su génesis e influencias.
Es difícil establecer las diferentes etapas por las
que atravesó el tango en su evolución, debido a que
su historia es progresiva y regresiva en un mismo
período; es decir, cada ciclo está marcado por
modalidades tradicionalistas e innovadoras que se
corresponden con las diferentes características de
sus creadores.
Sin embargo, los estudiosos del tema coinciden en
señalar una primera etapa, entre 1880 y los primeros
años del siglo xx, caracterizada por la llegada de
un gran caudal de inmigrantes y la aparición del
lunfardo que se filtra en canciones, anónimas en su
mayoría, influenciadas por cuatro especies
musicales: el candombe, la habanera, el tango
andaluz y la milonga. Estos cuatro géneros habrán de
dar vida, por hibridaciones y transformaciones, a
una forma nueva, el tango, que será cantado y
bailado en cafetines y burdeles orilleros, en los
que improvisados conjuntos entretenían a la
concurrencia.
Las primeras canciones son rústicas composiciones
sin estructura definida. Influenciadas ya por el
tango andaluz o por la milonga, y con matices del
candombe y la habanera, sufren alteraciones, se "aporteñan",
pero delatan aún la procedencia de los géneros
anteriores. Entre los primeros destacan: "Tango de
la casera", "Andate a la recoleta", "Dame la lata",
"Don Juan, el taita del barrio", interpretados por
tercetos de flauta, guitarra y violín, a los que
ocasionalmente se les agregaba el acordeón o el
mandolín y la armónica de boca. Más tarde se suma el
bandoneón, el cual fue desplazando a la flauta para
ocupar el lugar principal en los conjuntos.
Personajes
"...Fue la del compadre la silueta humana
característica del arrabal. El era...un centro de
gravitación en torno al cual se ordenaba la
convivencia...un ser áspero, un niño taimado que
agregaba a su constitutiva solemnidad gauchesca y a
su simple y honda filososía, un halo de melancólica
tristeza...Los años, la expansión de la ciudad,
borrarían al compadre...Pero su alma -con su
gravedad, con su hondura y con su nostalgia-
quedaría perennizada en el tango."
Horacio Ferrer.
"Historia sonora del tango".
El compadre (Taita) era un desarraigado, un
inadaptado que recalaba en la ciudad luego
de haber sido expulsado del campo. Con su
guitarra y su cuchillo pasaba sus días en
las pulperías, componiendo canciones para
paliar su nostalgia. En contraposición al
compadre, que aún mantenía cierta virilidad
forjada en las soledades del desierto, el
compadrito era un cobarde y pretencioso que
vivía de los indefensos, ejerciendo la
delación, la trata de prostitutas y todo
tipo de delitos. |
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Completaban
este abigarrado conjunto de personajes, algunos
jóvenes de clase media que con aire de aventureros
incursionaban en el arrabal, las prostitutas que
ofrecían sus servicios en los tugurios del bajo y un
sinfín de rufianes, cafishos y delincuentes comunes.
Don Juan, el taita del barrio.
(Ricardo Podestá, 1900)
Yo soy el taita del barrio
nombrado en la Batería
y en la Boca cualquier día
no se me dice "señor"
y si voy por los patricios
se acobarda el más valiente
y estando entre mucha gente
me la largo...
me la largo de dotor
El porteñito.
(A.G. Villoldo, 1903)
Soy hijo de Buenos Aires
por apodo "El Porteñito"
el criollo más compadrito
que en esta tierra nació.
No hay ninguno
que me iguale
para enamorar mujeres
puro hablar de pareceres
puro filo y nada más
El lunfardo: la jerga del disimulo
Se advierten distintas posturas en cuanto a la
elección de los términos pertenecientes al lunfardo,
pero la mayoría coincide con José Gobello ("Nuevo
diccionario lunfardo") en que esta jerga es un
repertorio de términos traídos por la inmigración
durante la segunda mitad del siglo pasado y hasta el
estallido de la primera gran guerra. Fueron asumidos
por el pueblo bajo de Buenos Aires, en cuyo discurso
se mezclaban con otros de origen campesino, y
quechuismos y lusismos que corrían ya en el habla
popular.
Debido a su carácter de léxico de un grupo, su rasgo
particular es el de tender al disimulo o al secreto.
Por esto se vale de determinados mecanismos para que
ciertas palabras sean irreconocibles fuera del
círculo arrabalero. Una de las tácticas consiste en
cambiar ciertas palabras de acuerdo a asociaciones
más o menos sutiles. Así, el reloj es "bobo" por la
facilidad con que es robado y el revólver es
"bufoso" por el ruido que hace.
Otro de sus mecanismos consiste en hablar al revés
("nami" por mina, "gotán" por tango) o utilizar
voces extranjeras ("parola", del italiano: palabra;
"brema", del argot francés: naipe).
El tango primitivo usaba el lunfardo en forma
espontánea, en composiciones muchas veces obscenas y
marginales que se correspondían con el contexto. Más
tarde, con la llegada de los primeros letristas
cultos, el tango abandona su ámbito original y se ve
obligado a disimular la procacidad de sus primeras
canciones. Sin embargo, el lunfardo resucita
rápidamente, pero ahora en manos de compositores
ajenos al mundo delictivo que lo había engendrado.
Fruto de esta falsa ilusión de autenticidad son
algunos tangos excesivos en el uso de la jerga.
Despistá, no seas chitrula,
que te está enfocando el cana.
No vengas buscando lana
con la raca que tenés.
Se te manya el expediente
hasta el modo en que patinas.
M. Batistella
"Pinta Brava" - 1925
Vale aclarar que el verdadero idioma del tango no es
el lunfardo en estado puro, sino el habla popular
matizada de lunfardismos que se usaba hasta en las
casas de familia. Es decir, un lenguaje espontáneo,
distante de los esfuerzos de algunos letristas por
practicarlo adjudicando a sus composiciones una
cuota de hiperrealidad que termina falseando
cualquier intento.
La Guardia Vieja: el Tango llega a París.
Luego del tango primitivo, anónimo e improvisado,
comienzan a surgir nuevas canciones firmadas, de
tono alegre y vivaz, influenciadas por la agilidad
de la milonga. El tango comienza a ser reconocido
fuera del país, gracias a la incansable obra de sus
creadores, quienes no ahorraron esfuerzos para
difundirlo por el viejo continente.
En 1906, la Fragata Sarmiento arriba a Europa con
varios ejemplares de "La morocha", de Villoldo y
Saborido. Un año más tarde, la casa "GATH Y CHAVES"
contrata a Villoldo y a Alfredo Gobbi y Sra. para
realizar exhibiciones en París. La incursión en
mercados extranjeros fue el puntapié inicial para
que la música orillera fuera aceptada en el Río de
la Plata. La Guardia Vieja, período que se extendió
hasta los años '20, se pone en marcha mediante las
realizaciones de los grandes de la época (Gobbi,
Bevilaqua, Ponzio, Villoldo; Castriota, Arolas,
Maglio, etc.) y la consolidación de la orquesta
típica, integrada por piano, violín y bandoneón.
Yo soy la morocha
la más agraciada,
la más renombrada
de esta población.
Soy la que al paisano
muy de madrugada
brinda un cimarrón.
La morocha (1905)
Una nueva poética: la Guardia Nueva (1920-1940)
A partir de mediados de la década del '20 cobra
impulso el movimiento renovador, que determinará las
primeras diferencias estilísticas con la corriente
tradicional. Pero debemos remontarnos algunos años
atrás para encontrar, en "Mi noche triste" (1917) de
Pascual Contursi, los orígenes de una nueva
modalidad de composición. Contursi contrapone a la
sensualidad ligera de las primeras composiciones
cierto matiz sentimental, un lamento encarnado en un
nuevo protagonista: el guapo que ahora llora por
amor.
De noche, cuando me acuesto,
no puedo cerrar la puerta,
porque dejándola abierta
me hago ilusión que volvés
...
Y si vieras la catrera
como se pone cabrera
cuando no nos ve a los dos
...
Mi noche triste
Con Contursi y los demás compositores - ya
profesionales - de esos años (Cobián, Fresedo,
Delfino, De Caro, etc.) la música evoluciona hasta
volverse más refinada y elaborada. Las letras sufren
una mutación similar: desaparecen las connotaciones
pornográficas y las alusiones a la cuestión social.
Acorde a su nuevo ámbito, el de la clase media, el
tango expresa una suerte de filosofía que revela las
diferentes vicisitudes de la vida a través de
figuras fetiche: la madre, la novia, la cabaretera,
los amigos, el bulín, la timba, etc. Sus letras son
entonadas por el "cantor de tangos", figura
rutilante que tuvo su máximo exponente en Carlos
Gardel.
La crisis de los años '30
La depresión económica que provocó el éxodo de los
hombres del campo a la ciudad -con la consecuente
desocupación-, la introducción de los nuevos ritmos
extranjeros y las primeras películas sonoras son los
factores que incidieron en la primera crisis del
tango. Sin embargo, de estos años surge un gran
compositor: Enrique Santos Discépolo, quien
configura una poética sarcástica, desesperada y
grotesca, fiel intérprete de la situación del
momento.
Según Eduardo Romano ("Las letras del tango"),
Enrique Santos Discépolo plasma en sus tangos ("Yira
yira, "Cambalache", "Confesión", etc.) un
equivalente a lo que su hermano Armando muestra en
sus piezas culminantes y a lo que irrumpe con
Roberto Arlt en la narrativa: una estética
expresionista, de trazos caricaturescos y
desgarradores que "Cambalache" lleva a sus últimas
consecuencias:
Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé...
¡ En el quinientos seis
y en el dos mil también !
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
varones y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue...
Enrique Santos Discépolo
"Cambalache"
La Generación del ´40
"Esa ráfaga, el Tango, esa diablura,
los atareados años desafía,
hecho en polvo y tiempo el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo".
Jorge Luis Borges
Luego de la temprana muerte de Carlos Gardel y
gracias a la obra difusora de la radio, las
numerosas grabaciones discográficas y la
introducción del tango en el cine nacional, el
público vuelve a revalorizar el género. El tango
llega, en esos años, a su cúspide de éxito,
encarnado en músicos, letristas y cantantes de la
talla de Pugliese, Rivero, Gobbi, Cadícamo, Troilo,
Canaro, Contursi, Salgán, Manzi, Federico, Expósito
que configuran dos líneas estilísticas: una más
tradicional ( D'Agostino, Canaro, etc.) y otra
innovadora (Goñi, Troilo, Pugliese, etc.)
Los poetas
Es también la época de los grandes letristas, poetas
urbanos que exploran las vicisitudes del amor y los
conflictos de una sociedad en rápido cambio. Homero
Manzi introduce las vanguardias renovadoras del
lenguaje poético, sobre todo las concepciones de
García Lorca y Neruda, logrando un equilibrio entre
lo conocido y lo nuevo. Algunas de sus creaciones
son: "Malena", "Barrio de tango", "Che bandoneón".
Homero Expósito ("Tristeza de la calle Corrientes",
"Margó", "Naranjo en flor", etc. ) acentúa las
transformaciones de Manzi. Según Horacio Ferrer
("Historia sonora del tango"), en él confluyen dos
actitudes del tango: de poesía y de porteñismo. "Por
un lado el romanticismo barriotero de Manzi...por
otro, el grotesco dramatismo de Discepolín..."
¡Qué triste palidez tienen tus luces!
tus letreros sueñan cruces
Tus afiches carcajadas de cartón...
Risa que precisa
la confianza del alcohol
Llantos
hecho cantos
pa' vendernos un amor...
¡Mercado de las tristes alegrías,
cambalache de caricias
donde cuelga la ilusión!...
Tristeza de la calle Corrientes
Nuevas Orientaciones
Las décadas del '50, '60 y '70 conllevan una inicial
crisis en cuanto al fervor del público, que se
vuelca masivamente a los nuevos ritmos bailables
extranjeros: conga, rumba, mambo y posteriormente
rock and roll, las cuales instituyen nuevas formas
de bailar.
Si bien aparece una respuesta ante tal caudal de
ritmos internacionales, no se expresa mediante el
tango, sino con los nuevos grupos de proyección
Folklórica, que alimentan el gusto por lo
costumbrista -sobre todo la zamba norteña- desde los
medios masivos y los festivales populares.
El tango reanuda su sempiterna lucha por la
supervivencia, profundizando las disputas entre
modalidades tradicionales y de vanguardia,
direcciones antagónicas que resolverán la nueva
crisis mediante la producción de un fenómeno
inédito: el Nuevo Tango. Los protagonistas de la
época se alinean de acuerdo a la modalidad a la que
pertenecen. Entre las corrientes tradicionales, más
orientadas a la danza, sobresalen las agrupaciones
de D'Arienzo, Varela, el Quinteto Pirincho, etc. Las
modalidades modernas entronizarán las figuras de
Troilo, Pugliese, Federico, O. Manzi, Salgán,
Piazzolla, el Sexteto Tango, el Sexteto Mayor, el
Cuarteto de Colángelo y otros.
Frente al gran impulso de lo instrumental, el tango
cantado sobrevive recordando antiguas glorias y
catapultando a la fama a las voces del momento:
Julio Sosa y Roberto Goyeneche.
El Nuevo Tango
El propulsor de esta orientación será Astor
Piazzolla, quien generará una música con raíz en lo
instrumental; una nueva estética que provocará
admiración en el mundo entero, pero será, a la vez,
motivo de controversia debido a sus modernos
tratamientos armónicos y rítmicos.
Como expresa Carlos Kuri en "Piazzolla, la música
límite", ..."estamos ahora frente a un objeto
inédito... su música... quiebra todo aquello que
secretamente le preparó el suelo para el salto..."
Sus composiciones más famosas son: "Adios Nonino",
"Tango Ballet", "Balada para un loco", "Libertango",
"Buenos Aires hora cero", "Luz y sombra", etc.
El Tango en la actualidad.
La influencia de Piazzolla, que posibilitó el camino
de los músicos de vanguardia, se hace sentir con
fuerza en los años '80 entre los compositores de
tango, de jazz y de música clásica. Sin embargo, la
producción tanguera ha mermado frente a los nuevos
grupos de rock que copan, casi con exclusividad, los
escenarios porteños.
Pero los últimos años parecen augurar un futuro
mejor; la tarea emprendida por los amantes del tango
se hace visible en gran número de realizaciones.
Ejemplo de esto es la creación de la Academia
Nacinal del Tango (1990) y sus filiales, la
institucionalización del Bachillerato en Tango
dictado por la misma academia, la Universidad del
Tango (1992), el Centro Cultural del Tango (1997),
la Academia Porteña del Lunfardo, la Escuela de
Música Popular de Avellaneda, los distintos trabajos
e investigaciones publicados y la aparición de
revistas especializadas (B.A. Tango, Club de Tango,
El Tangauta).
Los cantantes de mayor popularidad en la actualidad
(S. Rinaldi, A. Baltar, M. Graña, A. Varela, V.
Luque, J. C. Granelli, entre otros) posibilitan la
supervivencia del tango en un mundo que se
caracteriza por la multiplicidad.
Es válido destacar que en los últimos años el tango
se ha difundido bastante en las generaciones más
jóvenes, afirmando la vigencia de un género acosado
por los vaivenes de su trayectoria. Inmerso en
épocas de éxitos o debiendo sortear estoicamente la
indiferencia del público, el tango estuvo siempre
presente, dejando una marca imborrable en nuestra
radiografía social.
"Moriré en Buenos Aires, será de madrugada
Guardaré, mansamente, las cosas de vivir,
mi pequeña poesía de adioses y de balas
mi tabaco, mi tango, mi puñado de esplín.
Me pondré por los hombros, de abrigo, todo
el alba; mi penúltimo Whisky quedará
por beber".
Horacio Ferrer, "Balada para mi muerte"
La sonrisa de un grande
Era
hijo ilegitimo. No conoció a su padre.
Vivió junto a su madre una dura juventud de
inmigrante en un barrio pobre y difícil. No
pudo siquiera completar una educación formal
mínima.
De haber nacido en 1940, hubiera gastado su
vida gritando a los cuatro vientos para
protestar por la injusticia social, la
insensibilidad del gobiemo y la falta de
respuesta de la comunidad a sus problemas.
Acaso, hubiera vivido en una villa miseria,
se hubiera convertido en gueniIlero o en
delincuente común.
Pero había nacido en 1890. Era otro País.
Era El País. Entonces se luchaba comenzando
desde donde se podía. Entonces ser resentido
era sinónimo de mala persona. Desde su
pobreza, desde sus oscuros orígenes, comenzó
a hacer lo que sabía.
Con dignidad, con alegria, con esfuerzo, con
humildad. Y sin la urgencia de quien no cree
en si mismo.
Triunfó. Dentro y fuera de su Patria
adoptiva, cuya bandera paseó por el mundo
con orgullo y con cariño. Exportó un
producto dificílisimo de exportar. Ganó
gloria, éxito y dinero en Madrid, Paris, y
New York. Y cuando la fama y los aplausos
pudieron marearlo, demostró que los hombres
de bien no nacen de un modo determinado.
Simplemente se comportan de un modo
determinado. |

Carlos Gardel |
Fue admirado, querido y respetado. Tenía un durísimo
código de honor, el del Abasto, que cumplió en cada
instancia de su vida. Hizo todo bien cuando era
fácil hacerlo todo mal. Ganó, cuando era fácil
perder. Triunfó, cuando era fácil fracasar.
Murió en Medellín, el 24 de junio de 1935. El País
se detuvo para llorarlo. Le sigue rindiendo su
homenaje hoy, como si no hubiera transcurrido ni un
minuto. Por su arte. For su simpatía. For su senorío.
Acaso por algo más. Por haber surgido desde muy
abajo. Por no haberse resentido nunca. Por no
haberse detenido a llorar sus desgracias. Y porque
en todos los rincones del mundo, cuando se menciona
su nombre, se dice con respeto: Argertina.
Hay quienes por eso creen que su sonrisa es cada vez
más amplia.
Hay quienes por eso piensan que cada día canta
mejor.
Se llamaba Carlos Gardel.
Gardel
Carlos Gardel nació Argentina, según la tesis
aceptada en la Cumbre Mundial del Tango, y la fecha
debe ubicarse entre 1883 y 1885.
Posteriormente el arquitecto Bayardo y luego el Dr.
Paysée González se dedicaron a hurgar en los
archivos para determinar, sin lugar a dudas, la
nacionalidad de Gardel.
Son numerosos los documentos que acreditan el
nacimiento en la ciudad argentina.
Sería tedioso y excesivo para los fines de esta nota
reproducir aquellos que estan a nuestro alcance.
Solo citaremos dos por su importancia definitoria:
El expediente de nacionalización que se halla en
Tribunales, en la calle Uruguay de Buenos Aires, en
el que Gardel expresa: "soy oriental, nacido en
Tacuarembó", y firman dos testigos también
uruguayos.
Los dates que no se discuten son el lugar y la fecha
de su trágico deceso: Medellín, Colombia, 24 de
Junio de 1935.
Ese día murió Gardel y nació el mito, ese mito que
nos obliga a un artículo de caracter necrológico
cada 24 de Junio.
el mito gardeliano no tiene paralelo en la historia
de la música popular. Dos expresiones populares dan
prueba de lo que Gardel significa: "Cada día canta
mejor", se dice, negando así su muerte, o "es
Gardel", que expresa el máximo elogio en cualquier
disciplina.
El pueblo ha construido un dios que no admite
discusión. Un dios al que no se le reza y que a 64
años de su desaparición, aún está vigente
constituyendo un fenómeno muy particular, en el
ámbito de la música popular que devora los temas e
intérpretes de manera asombrosamente acelerada, como
lo definiera acertadamente el gran musicólogo Lauro
Ayestarán.
Volviendo al tema de su nacionalidad, y siendo
reiterativo, debo decir que si bien Gardel es
Uruguayo de nacimiento, es Argentino por opción y
artísticamente porteño, es decir de Buenos Aires.
Habría que hurgar a fondo en la personalidad de
quienes prefieren el origen francés al oriental -ya
que el argentino está fuera de la discusión. Tal
negación responde, sin dudas, a un espíritu
reaccionario que
mucho mal ha hecho y hace al tango.Es ese espíritu
apegado a verdades absolutas e inamovibles que se
aferra inmaduramente al pasado por temor a la
incertidumbre del futuro, y también a un absurdo
chauvinismo que pretende que si alguien destacado ha
nacido en el mismo lugar que uno, por esa razón uno
también es mejor, como si lo meritorio fuera un
asunto de mera vecindad geográfica. En nombre de
esta concepción perversa de la nacionalidad se han
cometido las más horrendas barbaridades históricas.
Aprovecho entonces este aniversario de la muerte de
Gardel para emitir mi opinión sobre estos asuntos.
Debo decir también, que lo señalado respecto del
origen uruaguayo de Gardel es válido hasta hoy y si
mañana se demuestra otra cosa, deberá ser aceptada
en honor a la inteligencia.
Quiero agregar que a los únicos a quienes les
interesa que se acepte la nacionalidad francesa de
Gadel
es a los franceses, y no precisamente por su apego
al tango, sino porque puede proporcionar grandes
beneficios turísticos.
iQué mejor para el tango que Gardel sea de origen
uruguayo, argentino por opción y porteño por su
arte!.
Como cierre de esta nota debo confesar que me sumo a
la cohorte de los cursis que creen que cada día
canta mejor.
iQue no aparezca un clon del mago, no sea cosa que
todos los días cante igual!.
Fuente: La Revista de Calf - ElOriental
Atilio Stampone, un creador de nuestra música
ciudadana
A los 15 años debutó profesionalmente en la orquesta
de Roberto Dimas. Un año después integró
la agrupación de Pedro Maffia. Cuando Astor Piazzola,
en 1946, se desvinculó de Aníbal Troilo y formó su
propia agrupación lo integró como pianista y allí
permaneció hasta que el conjunto se disolvió.
Ya en 1949 fue solista de la orquesta de Mariano
Mores; junto a un grupo de músicos argentinos
realizó una gira que se prolongó por dos años, por
Italia, Francia, Grecia, Egipto, Sina, Libano y
Turquía.
Cuando regresó a BuenosAires (1953) formó el lubro
orquestal "Atilio Stampa ~ Leopoldo Federico".
Astor Piazzolla lo llamó nuevamente para integrar el
legendario "Octeto Buenos Aires". Luego formó su
primera orquesta con la cual grabó en 1958 su primer
long play realizado para la firma "Audio Fidelity"
de Nueva York.
En 1974 emprendió una gira por Rusia, Alemania,
Suiza, Polonia y Checoslovaquia, la que duró seis
meses. También realizó, con igual éxito, giras por
Brasil y Colombia."
Esperaba al maestro Atilio Stampone sentada en su
camarín, ubicado en el piso alto del "Viejo
Almacén", mientras leía esta apretada síntesis de su
extensa obra expuesta en el bello programa que tenia
entre mis manos. Los aplausos del público, que
colmaba el local, se encimaban a los últimos acordes
de un tango interpretado por sus manes, el cual
cerraba su presentación de esa noche.
- La última vez que lo entrevisté a usted era
presidente de SADAIC, hoy le pido que me hable de
este mítico lugar y del tango mismo en cuya historia
usted está inmerso,aunque es bastante joven...
- No tanto, no tanto... fui presidente de SADAIC
durante ocho años, ahora integro el directorio como
vocal. En el tango me inicié en el año 1946, a los
16 años junto aAstor Piazzolla.
Pero quiero hablarte primero del Viejo Almacén. No
sólo el público de este país lo conoce, sino también
todos los extranjeros que han pasado por Buenos
Aires. Su reapertura significa la recuperación de un
patrimonio nacional. Este lugar ha sido y sigue
siendo una institución... como esos monumentos
históricos que tiene la ciudad de Buenos Aires en
los cuales se puede gozar de un espectáculo de tango
de primer nivel. Me alegra que se haya recuperado,
era un hecho imprescindible para la Argentina y me
alegra también ser partícipe de este reencuentro del
Viejo Almacén con su público. Aquí se da la
conjunción de un elenco muy parejo y excelente.
- Muy de Tango Argentino.
- Exactamente. Está Osvaldo Berlinghen, uno de los
grandes pianistas que generó el tango. Osvaldo,
desde la época en que tocaba con Troilo hasta hoy es
un excelente intérprete del piano.
Hablar de Alba Solís y de Jorge Sobral es decir
palabras mayores, todo el mundo conoce su calidad
interpretativa. Alberto Bianco, una joven voz que
tiene un gran futuro en el tango y las tres parejas
de baile, grandes figuras de Tango Argentino. Todo
el elenco conforma un espectáculo que va a dar que
hablar.
- ¿Tiene pensado realizar giras próximamente?
Yo tengo que salir al extenor con Julio Bocca. Ya
trabajamos juntos en el Center de Nueva York, lugar
en donde actúan todos los ballets del mundo. Allí
Julio bailó (en la última parte del espectáculo)
siete tangos con mi conjunto (siete músicos). Este
año iremos con el mismo programa a Europa.
- Hace poco tiempo usted dirigió la Sinfónica
Nacional interpretando tangos.
- Sí, es cierto, fue muy bien recibido y conformó un
gran éxito. Próximamente durante mi gira por Europa
cumpliré con algunas propuestas para dirigir
orquestas sinfónicas haciendo tangos.
- Siempre su cabeza llena de proyectos y de
música...
- Ahora tengo que terminar de escribir un
espectáculo que tenemos con Pedro Orgambide. Las
canciones están todas terminadas y estamos buscando
dos o tres cantantes de tango, una voz femenina, un
cuerpo de baile y músicos.
- ¿Una comedia musical?
- No, son historias que se van entrelazando con
personajes muy auténticos, personajes reales que
han pertenecido a la historia de este género,
especialmente colectividades que han hecho a la
personalidad argentina: españoles, italianos,
judíos, gente del interior, personajes como los
Siete
Locos de Roberto Arlt.
- ¿Me puede enumerar sus éxitos?
- Yo tuve mucha suerte en la vida. Si no te ayuda la
fortuna quedás frustrado. Tuve la suerte de haber
empezado de muy joven y junto a un ídolo, un
revolucionario de la música, no solamente de la del
tango, un genio de la música... como fue Astor
Piazzolla. Con él me crié, me desarrollé y me
inculcó el seguir estudiando. Tuve la suerte de
hacer música de cine. Comencé con el director Torre
Nilson en "Un guapo del 900", aquella película que
hizo famosa Alfredo Alcón, por la que la
"Asociación de Cronistas Cinematográficos
Argentinos" me entregó un premio. Luego musicalicé
el film del mismo director "La mano en la trampa",
por el cual recibí un premio en Cannes.
La otra película que trascendió también fue la
"Historia Oficial", ganadora del Oscar de la
Academia de Cine de Hollywood a la mejor película
extranjera, luego hice otras que no tuvieron tanta
trascendencia.
Allá por el '81, en Ginebra, también tuve la suerte
de realizar la música para "Tango", un espectáculo
con coreografía de Oscar Araiz (es uno de los tres o
cuatro coreógrafos fundamentales del mundo y es
argentino) y los integrantes de Le Ballet du Grand
Theatre de Genéve, con música de tangos
tradicionales argentines y temas originales míos.
Este espectáculo, en la apertura del Mozarteum
Argentino del año '85, inauguró la temporada del
Teatro Colón con dos funciones en la que intervino
todo el Ballet de la ópera de Ginebra. Tuve suerte
también en dirigir sinfónicas como la de Madrid, la
de México y la Sinfónica Nacional con
la que, hace poco tiempo, hicimos una recopilación
de los cuarenta temas más populares de la historia
del tango argentino. Realmente no me puedo quejar.
-¿Su último trabajo discográfico?
- Mi última producción se llamó "Homenaje al Amigo".
Allí presenté varios temas dedicados a amigos míos,
todos temas instrumentales, e incluí dos obras
póstumas de Homero Espósito de tango canción, a las
que musicalicé. También grabé una obra mía que se
llama "Concer-tango", la que escribí por encargo de
la orquesta de la Fundación Banco Mayo, cuyo
director es Benzecri, quien es un gran director.
Además tengo mucha música de cámara con tangos.
-¿Qué tangos le han brindado mayor satisfacción?
- La grabación del tango "Afiches", una de las
mejores letras de Homero Espósito, que realizó el
"polaco" Goyeneche, significó para mí un gran halago
y fijate que es un tango que pegó, porque lo han
grabado Fito Paéz y José Larralde y creo que lo
quiere grabar Mercedes Sosa.
Otro tango que me dio muchas satisfacciones es uno
que le dediqué a un gran amigo mío, periodista que
fue corresponsal del diario La Nación y corresponsal
en Washington, Enrique Ardisone: "Mi amigo Cholo".
También fue muy importante un vals que dediqué a los
quince años de mi hija con letra sensacional de
Eladia Blázquez, "Pequeña niña mía", que está
incluído en el álbum Vivencias.
Al despedirnos el maestro Atilio Stampone me dijo
con una sonrisa:
- Ustedes en Bariloche tienen una de las grandes
reliquias argentinas que se llama Camping Musical,
por donde pasan y han pasado los mejores músicos del
mundo. Me encantaría alguna
vez conocerlo.
- Me comprometo, maestro, a ser su embajadora ante
el Camping Musical Bariloche.
Fuente: Revista Todo, M. del C. Elorza, Bariloche.
Troilo
Sinónimo de tango, el maestro del bandoneón se hizo
leyenda por partida doble: por la calidad de su
música y por su bondad.
Hay que ser bueno, bueno desde el gajo, para decir
que "todos somos el hombre más bueno de la Tierra".
Aníbal Troilo me dijo esa frase, que lo define más
que libros enteros. Tuve el entrañable privilegio de
estar cerca de este hombre enormemente bueno, un
músico señalado por la gracia de algún dios
generoso. Para todos (para quién no), haber visto,
haber tocado, haber oído en vivo a Pichuco es algo
imborrable, una condecoración íntima. Digo sacando
pecho: yo estuve con Pichuco en dos ocasiones. La
primera como espectador, durante un viaje fugaz a
Buenos Aires en el año 1967. La segunda como
periodista, en los traseros del Colón, en 1972,
haciendo el que sería mi
reportaje más insólito. En aquel entonces decidí
callar la segunda parte de la entrevista por razones
que hoy se comprenderán. Pero vayamos por partes.
Julio del 67. Noche de invierno, jueves, lluvia
incesante, habíamos ido a cenar con Don Paco
Bermúdez (el profesor manager de Cirilo Gil,
Nicolino Locche y otros estilistas de la mejor
sintaxis del pugilismo). Ernesto Cherquis Bialo
(entonces comentarista de boxeo) nos quiso agasajar,
porque nosotros veníamos de Mendoza. Después de
cenar fuimos a ver y escuchar a Troilo. Entramos en
un sitio en penumbra: Pichuco estaba tocando
"Danzarín". Nos ubicaron muy cerca de él, a tres o
cuatro metros. En seguida me asombró que en un pie
llevara un zapato perfectamente lustroso y en el
otro una pantufla de lana, con la punta cortada por
donde asomaban sin obstáculo los dedos. Un rato
después, cuando lo fuimos a saludar, nos explicó:
"Tengo una amiguita que está más conmigo que Zita...
la gota es mi amiguita, no me suelta en mi casa ni
me suelta cuando vengo a trabajar".
El Troilo de esa noche me asombró, porque estaba tan
cerca, porque se dejaba dar la mano por todos,
porque ponía su labio superior sobre el gordo labio
inferior cómo sólo los bebés pueden tenerlo. Me dio
la sensación de ser alguien sedante para todo aquel
que lo rozara o que simplemente se le acercara. Ese
tiempo detenido que solemos notar en los habitantes
del altiplano boliviano o del Cuzco peruano, ese
tiempo aquietado y sin el menor oleaje, me pareció
verlo, sentirlo, en este hombre sin embargo
portuario, urbano, nacido en elAbasto.
De traje y corbata, de zapato y pantufla, Pichuco
nos dijo: "Muchas gracias por haberse venido hasta
aquí con este frío de la gran siete que hace".
Agosto del 72. El Colón se abrió para una velada
protagonizada por los mayores del tango. Era el
jueves 17. Se presentaban, entre otros, Florindo
Sassone, Goyeneche, Edmundo Rivero, Horacio Salgán,
el Sexteto Tango, Astor Piazzolla y Aníbal Troilo.
Desde las siete de la tarde anduve por alli, detrás
del escenario, en los camarines, viendo detalles y
conversando con los grandes del tango. Recuerdo a
Horacio Salgán tocando el piano completamente solo,
en su camarín. Un fotógrafo lo tomó de espalda.
Salgán dejó de tocar, se puso de pie, le dijo
"muchas gracias", se sentó y siguió tocando. Después
me daría cuenta de que los viejos tangueros, menos
Piazzolla, decían "gracias" cada vez que se les
tomaba una foto. Entré en el camarín de Troilo. Le
extendí la mano para saludarlo, pero él, aparte del
apretón, me dio un beso. Estaba dándose aire con un
pañuelo, aterrado por el calor de la calefacción. Me
dijo "dale nomas, preguntáme lo que quieras, pibe" y
arrancó sin esperar la primera pregunta: "Me habían
dicho que el Colón era como una ciudad, como un
mundo aparte: ahora me doy cuenta de que tienen
razón: afuera, en la calle, es inviemo, y aqui
adentro es enero "¿Quedará muy mal que me saque el
saco?"
-¿Es cierto que usted nunca actuó en el Teatro
Colón?
-No, nunca pude actuar aqui. Solo una vez, hace
veinte años, toqué, pero como parte de una orquesra
de cuarenta músicos. Toqué desde el foso, al
escenario nunca subí
-Hay muchos que esfan basfanfe escandalizados porque
el tango se mete esta noche en el Colón. ¿Qué piensa
de eso?
-Con el debido respeto, yo digo que el tango es
música. Hay tango bueno y tango malo. No hay motivo
para que el tango, siendo bueno, no pueda estar un
rato aquí. Es lo que yo pienso, sin ánimo de ofender
a nadie, con el debido renpeto
-¿Le molesta si le hago algunas preguntas mas?
-No, preguntame, te respondo con todo gusto. Si
querés te cuento lo que me sale mas fácil de tanto
decirlo.
-Si, cuenteme.
-A mi primer bandoneón me lo compraron en un boliche
de Cordoba y Azcuénaga. Ciento diez o ciento
cuarenta mangos me lo fajaron. Nunca lo terminamos
de pagar, no se que paso, creo que el tipo del
boliche se mandó mudar, se murió, una cosa asi.
-En una noche como ésta, ¿quiénes le hubiera gustado
que lo acompanaran?
-Mi primer maesrto de música, Juan Amendolaro, y mi
mamá, que se llamaba Felisa, y mi papá también,
claro... y Ciriaco Ortiz y una punta de amigos y el
Charro Moreno y Pedernera. Aunque creo que Pedernera
esta noche viene. Tambien me gustana que estuviera
Bernabé Ferreyra, y un millón de tipos mas. ¿Vos
sabés quién fue Bernabe?
-Un terrible goleador de River.
-Ah, sabes de fútbol. Bernabé fue el asesino mas
bueno del mundo. Pateaba y hacía agujeros en la red,
les dolía a los arqueros.
-Hace un rato oí que Piazzolla, muy enojado, le
decía a usted que había que terminar con los
cantores de tango.
-¿Usted piensa igual?
-No, pero para qué lo voy a contradecir a Piazzolla...
para mí los cantores son parte de la orquesta. El
cantor es otro bandoneón, otro violín, otro músico
de la orquesta. Si no fuera porque tengo papel de
lija en
la garganta yo me hago cantor. Pero no, mejor lo
dejo asi: toco sentado. ¿Tomás un whisky conmigo?
-Bueno, gracias.
-Te digo pibe que hace bien el whisky. Dale. ¿Por
qué te crees que yo tomo? Por el reuma, pibe, por el
reuma.
-Antes de venir, el veterano periodista Osvaldo
Ardizzone me dijo que le pidiera permiso para
pasarle la mano a su Doble A. ¿Puedo?
-Pero quendo... ahi lo tenés a mi fueye.
-Ardizzone me dijo que con sólo rozar su bandoneón
se volvía bueno para toda la vida. Usted tiene fama
de ser el hombre más bueno de la Tierra.
-Todos lo somos.
-Pero algunos males andan sueltos.
-No te equivoqués, pibe: ya vas a ver que los malos
vuelven a ser buenos. Ya vas a ver...
-¿Cómo hace para vivir un hombre como usted, que
tiene tantos amigos?
-¿cómo haría yo para vivir si tuviera un solo amigo
menos? Yo soy de mis amigos: a ellos les doy mi
casa, mi musica, mis tucos a veces; todo. Sólo me
guardo la tristeza.
-¿Guarda mucha tristeza?
-Cada vez más tristeza.
-¿Qué lo pone triste?
-Eso, lo que dijiste, los amigos: cada dia me entero
de que se mandó mudar uno y después el otro y
después el otro... A veces se me da por quedarme en
casa y Zita me quiere sacar a dar una vuelta y yo le
digo que no. Le digo que no porque tengo mucho miedo
de salir a la calle y de no encontar más a nadie, ni
al diariero.
-Así es la vida.
-Asi es la vidá: triste. ¿Por qué tendrá que ser
triste la vida, decime?Y no me estoy quejando;
pregunto nomás, con el debido respeto.¿Y? ¿Tu whisky,
pibe? Te olvidaste.
-No, ya mismo me lo tomo.
-Cómo se ve que vos no sufrís del reuma, si no,
seguro que ya te lo hubieras tomado.
Esta conversación con Troilo sucedió a eso de las
ocho y media de la noche. Pasaron un par de horas.
Segui dando vueltas por los camarines y por atrás
del escenario del Colón mientras Pichuco esperaba su
turno en el recital de los máximos tangueros. A las
diez y media más o menos, Antonio Carrizo (el
presentador de aquella velada), sin saber que ya lo
había entrevistado, me acercó a Troilo y le dijo que
yo era periodista. Troilo me extendió la mano y me
saludó con un beso, como si no nos hubiéramos visto
ni un par de horas antes ni nunca. No sólo eso: me
invitó a su camarín y me dijo otra vez "dale nomás,
preguntáme lo
que quieras, pibe". Me lo dijo tan como la primera
vez que yo me dejé llevar, y entonces le pregunté,
yo otra vez, si era cierto que él, Pichuco, no había
actuado nunca en el Colón. Y me respondió: "Hace
como veinte años toqué, pero como parte de una
orquesta de cuarenta músicos... en el foso..."
Y magnetizado por ese candor seguí preguntandole
prácticamente lo mismo que antes. Y preguntas y
respuestas fueron sucediéndose, otra vez, por
primera vez.
En 1972, cuando escribí mi reportaje, esto último
decidí no contarlo. Me dio miedo de que el enanismo
nuestro de cada día juzgara a ese AníbalTroilo que
en un par de horas había cambiado de galaxia así
como
así. Un cuarto de siglo después hemos sumado,
cumplido, años. Pero no sé si hemos crecido lo
suficiente como para recibir a los otros sin el
cómodo dedito de acusar. No sé. Fuera de eso, ahora
sólo se me ocurre
considerar que en esta galaxia, la supuestamente
real, hay organismos que son documentos de
identidad. Y hay (menos) organismos que son
ciudadanos. Y hay (muchos menos) organismos que son
personas. Y hay, por fin (menos que menos),
organismos que son seres. Asimismo, hay seres que
son de carne y hueso y sangre y pelo.Y hay seres que
son de puro intestino.Y hay seres que son nada más
que higado.Y hay seres infinitamente pocos, que son
de corazón.
No de carne y hueso y esas cosas, Aníbal Carmelo
Troilo sólo era de corazón. Cuando tocaba lo tenía
todo resuelto: ponía su corazón sobre sus rodillas.
Este Troilo no murió a ninguna hora, ni murió ningún
día. Cesó su respiración, según la matrícula de
defunción 36942, a las 0, entre el día 17 y el 18 de
mayo de 1975. Es decir, es como si los minutos y
los días no hubieran querido hacerse cargo de
semejante tristeza.
Fuente: Revista Nueva - Rodolfo Braceli
AníbalTroilo nació y murió en Buenos Aires, vivió
entre Los años 1914 y 1975. A Los 9 años pierde a su
padre, guitarrero y cantor. Recoge "flores del patio
y ante su tumba Le jura que estudiará bandoneón". A
los 13 años debuta en una orquesta de señoritas.
Integra La orquesta de los máximos: De Caro, Goni y
Cobián. En 1937 se lanza con su primera orquesta.
Con él cantan Fiorentino, Marine, FLoreal Ruiz,
Cárdenas, Rufino, Carello, Goyeneche. Musicaliza
desde Manzi a Discépolo. Su música enarboló tangos
como "Yo soy del 30", "Barrio de tango",
"Desencuentro", "La última curda", "Sur". Se casó y
se divorció de Zita muchas veces. Y con ella vivió
hasta elfinal. El gordo fue prócer mucho antes de su
muerte.
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