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Sabina: «En nuestra civilización occidental los mitos que tenemos
son los del cristianismo»
Sabina actuará mañana en Xàtiva. El cantante está de gira y presenta sus
canciones del disco «Alivio de luto». Dice que ha sufrido un ictus y
luego una negra depresión y recuperó las ganas, de ahí el título. «Estoy
más preocupado por si se muere Castro que por el muro de Berlín»,
declara.
activo. El cantante opina que a estas alturas su público no se
sorprende. |
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- ¿Qué cree que puede sorprender al público de su disco «Alivio de luto»?
-- No creo que a estas alturas, si es que tengo un público, le sorprenda algo.
Pero creo que si se diera el caso, le puede sorprender que es un disco mucho más
intimista, mucho más literario, menos rockandrollero que otros, menos vitalista,
es decir, que la mirada es más interior, más hacia adentro que hacia afuera.
- ¿Por qué ese título?
-- Porque a mí me han pasado algunas cosas feas, por ejemplo un ictus cerebral
del que salí por suerte muy bien y luego una especie de depresión. Cuando vi que
salía del túnel, del agujero, cuando vi que volvía a tener ganas de subirme al
escenario, de cantar, de hacer discos, recordé una vieja frase que había en mi
pueblo que se llamaba Alivio de luto. Era cuando las viudas se ponen unos
lunaritos para que no sea todo tan negro.
- ¿Cómo ha sido su regreso a los escenarios después de pasar por todo esto?
--Al principio fue un poco trabajoso porque estaba como desengrasado, ni
siquiera estaba muy seguro de tener muchas ganas de hacerlo; me animaron mucho
mis músicos y mis amigos, pero ahora estoy disfrutando como un enano, aunque ha
costado. Ten en cuenta que llevamos casi 90 conciertos englobados en dos giras
juntas, primero una acústica que se llamó Gira ultramarina y ahora ésta, pero
han ido realmente seguidas. Estas 90 audiciones se han llevado a cabo entre
España y América y las 10 o 12 primeras era más trabajar que disfrutar.
- ¿Qué podrán ver los espectadores que acudan a su gira «Carretera y top manta»?
-Justo en la zona mediterránea han visto ya este espectáculo varias veces este
verano porque hemos tenido la suerte de viajar mucho por allí. Lo que los
espectadores van a ver en la gira es una especie de mezcla entre lo acústico y
lo eléctrico, hay una antología de las canciones del pasado y cinco o seis de
las nuevas. Pero sobre todo es un espectáculo que ya está rodado, del que
llevamos un montón de conciertos, es una vuelta al público, una vuelta a los más
o menos grandes escenarios y lo estamos pasando muy bien, esperamos que el
público lo comparta.
- Algunas personas han criticado el título de la gira. ¿Qué piensa de los que no
lo aprueban?
--Son los mismos que les cuentas un chiste en un bar y no se ríen, porque el
título no es más que eso, un chiste. - A pesar de decir que no cree en Dios,
hace bastantes referencias a él en canciones de toda su trayectoria, ¿por qué?
--Porque tuve una buena educación muy religiosa, estuve en los salesianos, he
sido y sigo siendo un lector de la Biblia y porque me parece que en la
civilización occidental, que es la única que tenemos, se puede creer o no creer
en Dios, pero los mitos que tenemos, los mitos de nuestra tribu, son los mitos
del cristianismo, no hay otros.
- Para usted, ¿quién representa en estos momentos el hombre del traje gris?
-El hombre del traje gris nunca fui yo, era una disco hecho contra el hombre del
traje gris. Para mí, en estos momentos, esta figura la representa el espectador
pasivo de telebasura.
- Y pasados los años, ¿quién piensa que aún tendrá el trozo de muro de Berlín en
su televisor?
-(Carcajada) Pues por ahí veo algunos y, para que te indignes un poquito, te
diré que ¡yo tengo uno! (Risas) No, ahora estoy más preocupado por si se muere
Fidel Castro que con el muro de Berlín.
- Ha habido críticas a su voz. ¿Piensa que realmente importa tanto teniendo en
cuenta la fuerza de sus letras?
-Si en los supermercados vendieran la voz de Frank Sinatra, yo iba y me la
compraba, pero lo que ocurre es que no la venden y, además, cuando yo me pongo a
oír música no busco una voz, es decir, yo oigo a Dylan o Leonard Cohen y lo que
busco es que me conmuevan, que me emocionen, que me transmitan cosas, y eso no
tiene que ver con la voz, sino con el alma.
- ¿Cree que la Flor de Lis ya empezó a notar los efectos del injerto Ortiz
Rocasolano?
- (Risas) No lo sé, pero creo que sin el injerto el heredero no habría ido nunca
a un tercer piso de Tirso de Molina a cenar con rojos.
- ¿Se refiere a la cena que tuvo lugar en su casa?
- Pasamos a la siguiente pregunta (risas)...
- Cuénteme cómo fueron sus comienzos en el mundo de la música?
- Fue por pura casualidad, yo estaba en Londres en un exilio semivoluntario,
semiobligado, huyendo de la grisura y de los feísimos años del último franquismo
y entonces éramos una banda de golfos semihippies, lo que ahora son okupas.
Fregábamos platos, hacíamos cualquier cosa y yo tocaba un poquito la guitarra y
cantaba. Me di cuenta de que había en algunos bares gente tocando y cantando
peor que yo, así que me metí a cantar cualquier cosa sin la mejor vocación, sin
las menores ganas de ser cantante, yo quería ser escritor y bueno, eso fue
cambiando, como tantas cosas en la vida, en un oficio.
- Y para terminar, ¿qué proyectos de futuro tiene Joaquín Sabina?
- Por lo pronto, acabar esta gira, a la que todavía le queda mucho y que tiene
un par de fechas para mí muy importantes, una es la plaza de toros de Las
Ventas, el 7 de septiembre, que hace cuatro o cinco años que no la hago y luego
visitaremos durante dos día el estadio de Boca Juniors en Buenos Aires, que es
la ciudad también de mi corazón y el equipo de mi sangre.
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